La apatía y la alienación errónea son el gran
lastre político de nuestros tiempos. En las pasadas elecciones la abstención
alcanzó más de 53 %. Algunos sostienen que fue hasta el 80 % de abstención, que
esos números dado por el CNE están inflados. Pero según sea el caso, la gente
ha perdido la sensibilidad respecto a los asuntos políticos y a la clase
política; un sentimiento latente de impotencia crece como un tumor en nuestras
sociedades. Es cada vez mayor la desafección por lo que ocurre en el escenario
político, lo cual produce la (auto) marginación a medida que la política se
distancia cada vez más, y muchas personas optan por limitar su atención a los
tópicos “light” que les son más cercanos. Es nuestra actual realidad: La
apatía política de un PAÍS desmoronándose.
Qué hacer ante la Apatía política
Precisar
donde radica el origen de la apatía ciudadana, pareciera un tarea difícil. Sin
embargo, nos atrevemos hoy a explorar algunos puntos sobre los cuales se puede
influenciar, a efectos de poder activar un mayor interés y participación en los
asuntos públicos o políticos de nuestra sociedad.
Partimos de
un hecho claro: Nos enfrentamos a la sensación de aislamiento social en las
grandes ciudades. Todo el mundo anda pendiente de su propio mundo. De sobrevivir.
Cada individuo tiene un círculo de amigos cercanos que les permite socializar y
estructurar su vida dentro de la sociedad, pero ésta es de corto alcance. Más
allá del ámbito laboral, es todo un reto poder socializar en un contexto urbano
de aislamiento que dificulta el acercamiento en las relaciones humanas. Nos
referimos a un estado que los sociólogos suelen calificar de “soledad
en la multitud”.
Ese es el
escenario sincero de la individualidad social. ¿Qué hacer? Creemos que es
posible superar en gran parte esta realidad mediante el desarrollo de las programas
de interacción cívica. Espacios como Centros Comunitarios de alto roce social,
con dinamismo en la temática de áreas sociales y de interés colectivo, ofrecen
la posibilidad real de construir una comunidad en la que todos sus integrantes
estén conectados y al mismo tiempo motivados a participar como ciudadanos. Allí
se pudiera compartir contenidos, presentar iniciativas ciudadanas y recuperar
el interés y la articulación de las personas con el objetivo de crear un
espacio de colaboración social orientado hacia el compartir, el aprendizaje y
la creación. Se trata todo ello, de crear una plataforma diseñada como
herramienta para centralizar la información, dar a conocer la existencia de
proyectos a favor de la democracia, y ofrecer un espacio para la deliberación y
el desarrollo de nuevas herramientas democráticas. Potentes y diversas
competencias e infraestructuras tecnológicas y colaborativas, que pudiesen
estar en marcha en un plan piloto en pocas semanas, con el fin de multiplicar
su impacto. Además, su presentación en un mismo espacio, donde convergen el
conocimiento y un ambiente de integración social, permitirá poner en relieve y
dar visibilidad a los grupos de activistas y a otras redes.
Una
ciudadanía siempre conectada en torno a la construcción de capital social
genera comunidades que fomentan el compromiso. Las personas que
participan están mejor informadas y forman parte activa y esencial de cualquier
iniciativa, estando siempre en contacto con el resto de la comunidad. Al tener
noticias de los proyectos locales, pueden reunirse e intercambiar ideas con
otras personas con las que tienen cosas en común.
El cambio nace en la comunidad
En ese día
a día del venezolano, que busca sobrevivir ante la difícil situación, gobiernos
locales y asociaciones civiles o fundaciones, deben abocarse a desarrollar
actividades donde la ciudadanía se integre en actividades de ayuda para ellos
como ventas de productos o comida a precios solidarios, o jornadas de RIF o
Certificado Médico o cursos de emprendimiento laboral u oficio, en toda
actividad debe haber una integración social dentro de la comunidad. De este
modo, el impacto a corto plazo de cualquier actividad que se realice, será
determinante en la socialización de cada individuo en su propio entorno. Una
comunidad socialmente relacionada entre sí, es proclive a ser una sociedad que
tome temas de orden público o interés colectivo con mayor preocupación o
esmero que la que inicialmente tenía.
El impacto
que se busca a largo plazo es aún mayor: hacer que arraigue una ciudadanía
informada y curiosa con efectos duraderos en la vida política. Por eso se deben
abordar los problemas que se presentan y emplear otras tecnologías y
competencias sociales que sirvan para la información y el conocimiento; y al
mismo tiempo, ofrecer unas herramientas para el cambio con el objetivo final de
conseguir que la ciudadanía participe en los procesos de toma de decisiones
públicas.
En efecto,
y desde una perspectiva de abajo hacia arriba, debemos estar convencidos de que
si queremos ver cambios positivos, éstos deben originarse en la base. Un movimiento
de base popular tiene la capacidad de hacerse oír y de crear las herramientas
para el cambio. Por eso pensamos que al renovar el interés por la
política y crear una ciudadanía informada, tenemos la posibilidad y la ambición
de ir más allá del ámbito comunitario y hacernos presentes en el ámbito
político.
Iván López
·
Licenciado en Administración con especialización en
Gerencia Política. Más de 16 años de experiencia en Administración Pública.
·
Ex concejal de San Diego (2005 – 2013).
· Locutor y Voz Ancla en los programas de RADIO:
#AlianzaVecinal, Lunes 11 Am por La Voz de Carabobo 1040AM; y #Pareceres Martes
12 M por Radio Trafic 98.5 Fm
·
Presidente de Alianza Vecinal San Diego.
·
Twitter / Instagram: @IvanLopezSD – Facebook: Iván
López SD
·
https://ivanlopezsd.blogspot.com/


