El Gran reto político de la Venezuela del
Mañana
Cuando se analizan las reacciones del
colectivo ciudadano ante el ejercicio de sus funciones por parte de la
dirigencia política del país antes y después del 16 de Julio del año pasado, salta
a la vista a toda luz, la idea de que gran parte del verdadero origen de la
mayoría de nuestros problemas políticos como nación, radica en el deteriorado
sistema de partidos que impera en Venezuela. Más allá de un arquetipo moderno
de marketing político, la construcción de verdaderos y democráticos partidos,
es el gran reto político de la Venezuela del mañana. El asunto es primario, por
tanto amerita un tratamiento real y sincero. Allí les va.
Intenciones que no bastan
La concepción de un partido político viene de
la definición propia de la democracia. Hablar de un partido nos conduce a:
ideas, argumentos, debates, alianzas, desacuerdos, consensos y otras
tantas palabras presentes también, en una democracia. Pues bien, el drama de
nuestra actual y cada vez más agónica democracia, lo está viviendo al unísono
el actual sistema de partidos en Venezuela.
En
días pasados me llegó a mis manos una encuesta de una firma internacional,
donde se afirma que el 83% de la población votante del país no cree en los
partidos políticos. Ante eso, más de uno se pregunta: ¿Cómo alguien en Venezuela
puede querer militar en un partido? La política en verdad apasiona, y a quienes
estamos incursos o cerca de ella, poco nos desanima esos números tan adversos.
Pienso que la mayoría de militantes, dirigentes y colaboradores de los
partidos, nos involucramos con la firme intención de mejorar dichas
organizaciones políticas. Quisiéramos que nuestros partidos fuesen los mejores
y que la aceptación electoral tuviese números porcentuales muy altos. Lamentablemente
hace falta mucho más que sólo buenas intenciones. Si no acompaña a la buena
intención una ACCIÓN EFICAZ, poco se logra. Hay que entender que
construir un partido o solidificarlo es un asunto relevante, que amerita
seriedad en el trabajo organizativo, capacidad grupal en la suma de voluntades,
talento individual para la captación de simpatías electorales, respeto
colectivo al disenso interno, y muchos otros factores de gran influencia. La
estructuración de un partido político es un asunto serio, laborioso, de muchas
responsabilidades. Y eso, casi nadie de nuestros actores políticos en el orden
nacional y regional (Carabobo), bien oficialista u opositor, lo asume a
cabalidad. El alto grado de improvisación y desorganización, aunado a la poca
vocación democrática (en lo interno) de nuestros partidos, así lo certifica.
Lo
saben y lo callan
Si le preguntáramos a cada uno de los
militantes y dirigentes de cualquier partido político en Venezuela, desde el
PSUV a Voluntad Popular: ¿Cómo quieres que sea el partido al que perteneces?;
de seguro encontraríamos respuestas como: un partido de avanzada, un partido
trabajador, un partido honesto, y así otros tantos calificativos que engloben
una organización positiva. Sin embargo, la respuesta más repetida y espontánea
que darían y que refleja la esencia misma de su militancia partidista en una
“sociedad democrática”, es que sea un partido VERDADERAMENTE DEMOCRÁTICO.
Y es que ese es el meollo del asunto. Un desastre es lo que vivimos: nuestra
democracia como sistema social fallece y la democratización de nuestros
partidos es cada vez más inexistente. Lo peor de todo, es que la totalidad de
las dirigencias nacionales de los diferentes partidos en Venezuela, todos sin
excepción, lo saben… y lo callan. Como bien diría mi estimada Soledad
Morillo: “El silencio es el asesino de la democracia”; yo agregaría: y de los
partidos políticos también.
El
sueño de unos pocos
Un partido tiene que ser un órgano capaz de
dotar a nuestra sociedad, de instrumentos políticos capaces de expresar su
necesidad real de ciudadanía y justa solución. Es un asunto que va más allá de
ser una agrupación con personas preparadas en la gerencia pública. Se necesita
solidez en valores y características actitudinales positivas; que acompañadas
de unas pautas organizativas bien establecidas, permitirán asumir el necesario
reto de “humanizar” a la política… darle cuerpo y alma al tema de la “justicia social”.
El ejercicio de los partidos políticos en Venezuela debe transcender más allá
de Maduro y su gobierno, así como también, estar por encima de una deficiente
unidad opositora. Sin dudas, se requiere un esfuerzo modernizador, de
dimensiones muy nobles. Por ahora, es el sueño de unos pocos… Dios quiera que
se expanda y logre cuajar como esfuerzo colectivo de muchos.
POST
SCRIPTUM: En los días que
corren de mi vida profesional, me resulta oportuno recordar lo escrito por Edmund
Burke: “Quienes emprenden grandes obras de utilidad publica, tienen que estar a
prueba de las dilaciones más fatigosas, las desilusiones más penosas, los
insultos más ofensivos y lo que es peor aún, los juicios presuntuosos de los
ignorantes".
Iván López Caudeiron.
Licenciado en Administración con especialización en Gerencia Política y más de
15 años de experiencia en Administración Pública. Ex concejal de San Diego
(2005 – 2013). Presidente de Alianza Vecinal San Diego.
Twitter / Instagram: @IvanLopezSD

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