martes, 20 de febrero de 2018

El Gran reto político de la Venezuela del Mañana


El Gran reto político de la Venezuela del Mañana
  Cuando se analizan las reacciones del colectivo ciudadano ante el ejercicio de sus funciones por parte de la dirigencia política del país antes y después del 16 de Julio del año pasado, salta a la vista a toda luz, la idea de que gran parte del verdadero origen de la mayoría de nuestros problemas políticos como nación, radica en el deteriorado sistema de partidos que impera en Venezuela. Más allá de un arquetipo moderno de marketing político, la construcción de verdaderos y democráticos partidos, es el gran reto político de la Venezuela del mañana. El asunto es primario, por tanto amerita un tratamiento real y sincero. Allí les va.

Intenciones que no bastan
 La concepción de un partido político viene de la definición propia de la democracia. Hablar de un partido nos conduce a: ideas, argumentos, debates, alianzas, desacuerdos, consensos  y otras tantas palabras presentes también, en una democracia. Pues bien, el drama de nuestra actual y cada vez más agónica democracia, lo está viviendo al unísono el actual sistema de  partidos en Venezuela.
  En días pasados me llegó a mis manos una encuesta de una firma internacional, donde se afirma que el 83% de la población votante del país no cree en los partidos políticos. Ante eso, más de uno se pregunta: ¿Cómo alguien en Venezuela puede querer militar en un partido? La política en verdad apasiona, y a quienes estamos incursos o cerca de ella, poco nos desanima esos números tan adversos. Pienso que la mayoría de militantes, dirigentes y colaboradores de los partidos, nos involucramos con la firme intención de mejorar dichas organizaciones políticas. Quisiéramos que nuestros partidos fuesen los mejores y que la aceptación electoral tuviese números porcentuales muy altos. Lamentablemente hace falta mucho más que sólo buenas intenciones. Si no acompaña a la buena intención una ACCIÓN EFICAZ, poco se logra. Hay que entender que construir un partido o solidificarlo es un asunto relevante, que amerita seriedad en el trabajo organizativo, capacidad grupal en la suma de voluntades, talento individual para la captación de simpatías electorales, respeto colectivo al disenso interno, y muchos otros factores de gran influencia. La estructuración de un partido político es un asunto serio, laborioso, de muchas responsabilidades. Y eso, casi nadie de nuestros actores políticos en el orden nacional y regional (Carabobo), bien oficialista u opositor, lo asume a cabalidad. El alto grado de improvisación y desorganización, aunado a la poca vocación democrática (en lo interno) de nuestros partidos, así lo certifica.

Lo saben y lo callan
  Si le preguntáramos a cada uno de los militantes y dirigentes de cualquier partido político en Venezuela, desde el PSUV a Voluntad Popular: ¿Cómo quieres que sea el partido al que perteneces?; de seguro encontraríamos respuestas como: un partido de avanzada, un partido trabajador, un partido honesto, y así otros tantos calificativos que engloben una organización positiva. Sin embargo, la respuesta más repetida y espontánea que darían y que refleja la esencia misma de su militancia partidista en una “sociedad democrática”, es que sea un partido VERDADERAMENTE DEMOCRÁTICO. Y es que ese es el meollo del asunto. Un desastre es lo que vivimos: nuestra democracia como sistema social fallece y la democratización de nuestros partidos es cada vez más inexistente. Lo peor de todo, es que la totalidad de las dirigencias nacionales de los diferentes partidos en Venezuela, todos sin excepción, lo saben… y lo callan. Como bien diría mi estimada Soledad Morillo: “El silencio es el asesino de la democracia”; yo agregaría: y de los partidos políticos también.

El sueño de unos pocos
  Un partido tiene que ser un órgano capaz de dotar a nuestra sociedad, de instrumentos políticos capaces de expresar su necesidad real de ciudadanía y justa solución. Es un asunto que va más allá de ser una agrupación con personas preparadas en la gerencia pública. Se necesita solidez en valores y características actitudinales positivas; que acompañadas de unas pautas organizativas bien establecidas, permitirán asumir el necesario reto de “humanizar” a la política… darle cuerpo y alma al tema de la “justicia social”. El ejercicio de los partidos políticos en Venezuela debe transcender más allá de Maduro y su gobierno, así como también, estar por encima de una deficiente unidad opositora. Sin dudas, se requiere un esfuerzo modernizador, de dimensiones muy nobles. Por ahora, es el sueño de unos pocos… Dios quiera que se expanda y logre cuajar como esfuerzo colectivo de muchos.

POST SCRIPTUM: En los días que corren de mi vida profesional, me resulta oportuno recordar lo escrito por Edmund Burke: “Quienes emprenden grandes obras de utilidad publica, tienen que estar a prueba de las dilaciones más fatigosas, las desilusiones más penosas, los insultos más ofensivos y lo que es peor aún, los juicios presuntuosos de los ignorantes".

Iván López Caudeiron. Licenciado en Administración con especialización en Gerencia Política y más de 15 años de experiencia en Administración Pública. Ex concejal de San Diego (2005 – 2013). Presidente de Alianza Vecinal San Diego.
Twitter / Instagram: @IvanLopezSD


martes, 6 de febrero de 2018

Confesiones Escritas / #AlianzaVecinal

  Yo creo que la salvación de este país, pasa por muchas cosas, pero lo más inmediato, es librar al país de odios estériles y esterilizantes como lo he dicho antes. Quiero que todos los venezolanos seamos iguales, realmente iguales, pero no iguales pasando un rasero por debajo, sino iguales en la repartición no del dinero, sino de las OPORTUNIDADES; que todos tengamos la oportunidad de prosperar, de alcanzar posiciones en la vida.

  Creo firmemente en el CAPITALISMO, particularmente porque el capitalismo tiene siglos y siglos sobre la faz de la tierra y sigue vivito y coleando, mientras que el socialismo, apenas con 100 años, empezó a clavar el pico, y a dar señales de agotamiento y fracaso. Sin embargo, el capitalismo, mal llevado, produce pobreza, resentimiento y exclusión. Entonces, llegue a la conclusión que lo que hay es que “socializar el capitalismo”. ¿Cómo?, poniendo el capital al alcance de todo el mundo, pero no solo el capital, sino la forma de usarlo, una persona con pocos recursos, puede tener ideas muy buenas, pero al entrar a luchar contra papá estado, queda en desventaja, los trámites burocráticos son tantos y tan costosos, que por muy buena que sea la idea, dan al traste con cualquiera, aparte, esa excesiva burocratización, da pie a la corrupción. Fíjense que algo tan simple como la misión identidad, acabó con los meses de espera y largas colas para sacarse una cédula. Si los trámites, todos, se agilizaran, y se hicieran simples y rápidos, gran parte de la corrupción terminaría.

  Por otro lado, es criminal ayudar a los pobres dándoles comida, atención médica y escuelas públicas de mala calidad, es condenarlos a seguir siendo pobres, y esa no es la idea que yo tengo de ayudar a los pobres. La idea debe de ser, ayudarlos a dejar de ser pobres, no un “Barrio Adentro”, sino más bien un “Fuera del Barrio”, que tengan que dejar de vivir en construcciones precarias y peligrosas, y pasen a vivir en condiciones óptimas o al menos, seguras y aceptables, y eso no se logra poniéndole luz, agua y servicio médico a un rancho, eso se consigue acabando con el rancho.

 Otra tarea es descongestionar el país, pero para eso no basta construir casas en todas las ciudades, no basta con quejarse con “es que todo el mundo quiere vivir en el centro del país”, ¡Por Dios!, ¡claro que todos queremos vivir en las capitales, donde todo se mueve!, porque en Caracas o Valencia es que hay dinero, hay fuentes de empleo, y hay generación de riqueza, quizá no mucha, pero si más que en el resto del país. Entonces, la solución está en crear fuentes de empleo fuera de Caracas, y la gente se irá sola, porque es mentira que al pobre le guste ser pobre, el pobre quiere progresar, como cualquiera, lo que hay es que facilitarle la tarea.

  PRODUCCIÓN es la palabra clave. Es un ejemplo práctico, en una obra trabajan cinco personas, son cinco personas que tienen acceso a un trabajo, cinco personas que tiene acceso a una vivienda, y no solo vivienda, sino que necesitan cocina, vajilla, muebles, etc., eso le da trabajo a las personas que trabajen en carpintería, fábricas de cocinas, alfarería, y a su vez serán personas que al tener trabajo, también tendrán acceso a vivienda, y necesitará bienes, y la producción de esos bienes generarán más empleo. Produciendo, avanza un país. Así de simple.

  En resumen, yo quiero un país de clase media, donde los pobres sean unos pocos, donde la mayoría sea clase media, bien vestida, bien comida, bien educada y sobre todas las cosas, productiva y generadora de riqueza.

  Lo que sí es obvio, es que esto no se puede lograr sobre odios ni retaliaciones. Cuando digo que todos seamos iguales, es IGUALES. No puede ser que alguien sea discriminado por su color de piel, condición social y mucho menos por su ideología política o religiosa. En este país, tenemos que caber todos, dentro de las reglas del respeto y la buena convivencia, y aunque es normal que existan extremistas, deben ser pocos, la mayoría debería gravitar hacia el centro y la cordura. Sin embargo, los otros también tienen el derecho de existir, y a expresar sus ideas, repito, siempre dentro del respeto y la buena convivencia.

  En política, en la Venezuela de hoy, decir “salir de Maduro como sea, y después vemos”, así, sin proyecto, sin argumentos de construcción, no me parece válido, mucho menos aspirar a otro caudillo al estilo Pinochet. Hay que decirlo sin tapujos: necesitamos ideas, discurso, liderazgo, emotividad, hay que darles RAZONES Y MOTIVACIONES a los venezolanos para quedarse y participar, y sobre todo, para VOTAR.

  No les digo esto para que sepan como pienso, pues al final de cuentas, a muchos les importará un pepino, porque soy solo un escribidor de oficio más, dentro de un mar de 27 millones de venezolanos, pues no cuento a los que se han ido del país; no, relato esto en forma escrita, porque en este pensar, creo que todos los venezolanos mayores de edad e inscritos para votar, tenemos que hacerlo, y votar por una opción política válida y adecuada. Todos, todos en esa condición de votante y venezolano ante todo, responsable de sí mismo y de su familia, todos, todos… debemos de votar, a pesar del sinsabor de la política y el comportamiento de muchos inmersos allí. Votar, VOTAR!!!

Iván López Caudeiron. Licenciado en Administración con especialización en Gerencia Política y más de 15 años de experiencia en Administración Pública. Ex concejal de San Diego (2005 – 2013). Presidente de Alianza Vecinal San Diego. 
Twitter / Instagram: @IvanLopezSD