Siempre me ha gustado el teatro. Considero que
es una de las expresiones artísticas de mayor significación en la vida del ser
humano. Actuar en vivo, a propia voz, con cercanía ante el público, con espacio
para la improvisación, y sobre todo, la posibilidad de transmitir el carácter
histriónico de forma diferente en cada presentación, son elementos que denotan
la gran significación del arte del teatro como actividad del ser humano. Tanto
es la valoración que le doy, que el sugerente título de hoy, articula lo que
creo: EL TEATRO ES UNA MUESTRA DE VIDA.
La degradación del sexo y del amor
Caracas es una ciudad que no me gusta mucho. Hay
cosas allí que me agradan, hasta me apasionan, pero en líneas generales abundan
muchos aspectos de su cotidianidad que son, sin temor a exagerar, detestables. De
las pocas cosas que me gustan y que justifican una ida un viernes con retorno
al día siguiente o a lo sumo el domingo, es el teatro que se muestra en nuestra
ciudad Capital. Hace años, por allá en el 2006, recuerdo en un viaje a Caracas,
aprovechando una noche libre luego de una jornada de un viernes muy exigente,
en torno a la candidatura presidencial de Roberto Smith Perera, que nos fuimos
un grupo de los compartíamos espacio de apoyo a Roberto, a un teatro de la zona
de Chacao. Allí disfrutamos, o mejor dicho, “observamos” una adaptación a la
muy famosa obra teatral “Oh Calcutta”. 85 minutos de pérdida, sí, de pérdida de tiempo. Las cosas buenas
parecen que no llegan a Venezuela, o no las entendemos y las copiamos mal,
salvo excepciones. Incluso, cuando las comprendemos y las copiamos bien, no
estoy seguro que sea lo que más nos convenga. Cuánto peor, cuánto pretendemos
entender (sin lograrlo) y nos ponemos a copiar las cosas detestables. La obra
original fue un éxito mundial en Nueva York y toda Europa por allá en los años
70, y se han realizado versiones en toda Lationamérica a lo largo de más de 40
años. Esa vez tocó una nueva versión hecha en Caracas y por desgracia, no fue
sino una mala copia.
Es
importante para entender las comparaciones que quiero establecer, que sepamos
que dicha obra es un musical de vanguardia de Kenneth Tyning. El espectáculo, que consiste en
una serie de Sketches de contenido erótico, fue estrenado en Broadway en 1969 y luego en Londres en 1970. En Londres tuvo
más de 3.900 representaciones, y, en Nueva York, superó las 1.300, convirtíéndose
en el musical de Broadway con mayor éxito en aquella época. El espectáculo provocó una gran controversia, porque contenía escenas
de desnudo integral, tanto masculinas como femeninas. Sin embargo, en una puesta en escena muy
desabrida adaptada a lo latino, se convirtió es una espeluznante versión. No
soy puritano ni pudibundo. No me asusta ningún espectáculo. Creo que tanto la
gente que se precipita a leer libros eróticos y a ver películas pornográficas,
como a la gente que quiere prohibirlos, les puede faltar un tornillo o varios,
y también a quienes no las ven ni una vez en su vida, igual pueden estar mal de
la cabeza. No me asusta ver actores desnudos, ni que hagan piruetas
supuestamente excitantes. Nada de eso. Pero si rechazo y me indigna la
degradación del sexo y del amor. Por lo mismo que le doy una gran importancia
para la vida de la gente, no soporto que se usen esos elementos frívolamente,
para vender boletos de teatros.
Pasa en el teatro, pasa en la vida misma
Traigo todo esto a colación, pues considero que el teatro malo es como
la vida mala; es decir, hay acciones benevolentes, posturas adecuadas en la
sociedad, igual sucede en el arte teatral. “Oh Calcutta” fue una mala obra, y
en el país, hay un sinfín de malas actuaciones y montajes. Por eso siempre he
creído que EL TEATRO ES UNA MUESTRA
DE VIDA. Erradas obras como esas no ayudan a tumbar los tabues sexuales
ni sus expresiones. Muy lejano a un acto rebeldía. O mejor dicho, en otras
palabras, ser erótico no es caer en vulgaridad y pobreza imaginativa.
En
los días que corren, uno encuentra que muchas de las cosas que uno vé en el
espectro político, deportivo o la misma farándula, es un constante montaje de
mala calidad. Pasa en el teatro, pasa en la vida misma. Y de esa realidad vale
la pena destacar, es que en este asunto de las artes o de la vida misma como lo
refería arriba, lo innecesario que es la censura para definir qué es lo bueno o
malo para las personas. La libertad para decir, para opinar, para mostrar es el
valor sagrado que determina una arte o acción de vida sana en su esencia. Así
de simple, por muy incomodante que sea este parecer. Lo repetimos: EL TEATRO ES UNA MUESTRA DE VIDA.
POST
SCRIPTUM: Luce difícil que una figura convencional del
mundo de la política pueda aglutinar la opción opositora para las próximas elecciones
presidenciales. Ojalá los partidos y sus líderes principales lo entiendan. Lo
repito nuevamente: se necesita UNA NUEVA FORMA DE HACER
POLITICA para derrotar a
Maduro en este 2018. Así de simple.
Iván López Caudeiron.
Licenciado en Administración con especialización en Gerencia Política y más de
15 años de experiencia en Administración Pública. Ex concejal de San Diego
(2005 – 2013). Presidente de Alianza Vecinal San Diego.
Twitter / Instagram: @IvanLopezSD

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