lunes, 22 de julio de 2013

#Pareceres / Buscando a Venezuela




  Te estoy Buscando Venezuela, y temo no encontrarte, tus huellas se han perdido entre la oscuridad, te estoy llamando Venezuela pero no me respondes; la han desaparecido lo que temen la verdad. Te busco y no te encuentro, tu torturado cuerpo no sabe dónde estás. Si el sueño de uno es el sueño de todos, romper la cadena y echarnos a andar; tengamos confianza, pa´lante mi raza, a salvar el tiempo por lo que vendrá. Te han secuestrado Venezuela y amordaza´o tu boca, y a nosotros nos toca, hoy, ponerte en libertad. Te estoy buscando Venezuela, nuestro futuro espera, y antes que se nos muera, te vamos a encontrar. Te estoy buscando Venezuela… te estoy llamando Venezuela…”

  Las anteriores, son líneas tomadas de la canción “Buscando América” del excepcional cantautor panameño Rubén Blades. Atreviéndome sin el permiso de Rubén, denoté el ajuste perfecto que, sin perder el sentido de las frases, permitía cambiar el vocablo América por Venezuela; pues precisamente, de eso se trata el artículo de hoy: “Buscando a Venezuela”.

La Venezuela que necesitamos 

  El tratar de estructurar la Venezuela que necesitamos pareciera corresponder a politólogos, economistas, sociólogos y, en general, a técnicos y científicos de la más variada índole. Sin embargo, esa maña mía de “hipotecarme en las letras” para expresar pareceres y opiniones, me hacen escribir sobre esa Venezuela que necesitamos. Una Venezuela distinta, muy diferente a la actual, pero posible de alcanzar. La Venezuela que necesitamos es una Venezuela con perspectivas, donde se vislumbren rumbos ciertos para su desarrollo; una Venezuela libre y soberana a plenitud, que rescate su identidad nacional, que tenga confianza en el esfuerzo creador de sus ciudadanos. Una Venezuela positiva, donde sin perder noción de la grave crisis por la que atravesamos, haya fe que la superaremos para elevar al país a los niveles que le corresponde; una Venezuela ordenada donde reine el estado de derecho, donde exista seguridad personal, donde se castigue la corrupción, se combata eficazmente el narcotráfico y se castigue el delito. Una Venezuela justa donde desaparezcan las desigualdades ofensivas y los privilegios grotescos, en la que se distribuyan equitativamente las riquezas y se acabe ciertamente con la miseria; una Venezuela satisfaciente donde el ciudadano reciba una efectiva prestación de los servicios públicos.

  En fin, la Venezuela que necesitamos es una Venezuela donde se hagan las cosas como deben ser hechas… Una Venezuela de Primera, que no es otra que la soñaron con anhelos de realidad nuestros libertadores. Una Venezuela que nos haga sentir orgullosos de vivir en ella.

Energía y voluntad creadora 

  Todas las evidencias que se exponen en el correr de nuestros días, nos conducen a pensar que en Venezuela estamos asistiendo a una crisis global de transformación de las bases de nuestro sistema de sociedad. Eso, es un contexto turbulento, desafiante, pero anima; y es allí donde los venezolanos deben apelar a todas sus energías renovadoras, dinámicas y productivas para hacer de este proceso de refundación sistemática de nuestra sociedad, un proyecto legítimo de reconstrucción democrática. Esta nación, esta tierra, todo este país es el nuestro, el que nos tocó, el que nos dejó el Creador; hay que quererlo, pues no lo podemos cambiar. Debemos atender el porvenir nuestro, que será también el porvenir de otros, el de todos. Debemos elegir el camino del progreso, del estudio, de la productividad, de la competencia con dinamismo, sin impaciencia ni petulancia, mucho menos arbitrariedades. Es tarea de todos: niños, adultos, y sobre todo de los jóvenes, pues de ellos es este país, son nuestra mayoría poblacional.

  ¡Qué decirles!, sigo siendo optimista. Por encima de opositores y oficialistas habituales, y los pesimistas de oficio, mantengo mi fe en que los venezolanos tendremos la energía y la voluntad creadora necesaria para emprender el exigente y necesario camino hacia el progreso estable, que no supimos hallar por esos intentos improvisados de construir a este país, sobre bases ficticias y equivocadas. El esfuerzo es grande... a Dios gracias, la labor es interesante y bien vale la pena. No nos quedemos cortos: construyamos todos juntos UNA MEJOR VENEZUELA

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