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lunes, 9 de septiembre de 2013
#Pareceres / La "Ineficiencia Venezolana"
De una manera continua y proliferante, se ha acuñado la culpa de nuestros males económicos, sociales, políticos y otras índoles, a un mal balanceo de estructuras, además de una falta de liderazgo.
Se nos ha inculcado desde pequeño, que en este país no ha existido nunca un proyecto de nación, que nuestros líderes no tienen una visión de la Venezuela que necesitamos, y que eso, es la causal de la mayoría de nuestros problemas. Ahora bien, los venezolanos: ¿Sabemos lo que queremos? ¿Qué hacemos para acercarnos a la visión de país que queremos y podemos ser? ¿Por qué ese temor tan arraigado a medirnos con el resto del mundo? ¿Es que no nos damos cuenta de que nos vamos quedando atrás en todo lo que en verdad importa?
Nuestro enemigo a vencer
Más allá de lo convulsionado de nuestro actual mundo político, si hay algo que tristemente nunca ha sido prioritario para nuestro país, es la necesidad impostergable de un cambio fundamental en la mentalidad de cada uno de los que conformamos a nuestra sociedad. NUESTRO ENEMIGO A VENCER ES LA INEFICIENCIA. Esa es la batalla individual y colectiva que debemos acometer. Y que no se mal interprete y se magnifique este planteamiento. No hablo de administración, producción y distribución en el orden industrial, vayamos a las cosas más cotidianas y démonos cuenta de cuán ineficientes somos. Observemos el tráfico de la mayoría de las ciudades en Venezuela; lo que más impacta no es su volumen, sino su desorden: nadie respeta las filas, los colectivos ocupan dos canales para subir pasajeros, los carros se estacionan mal, los conductores se comen los semáforos, los peatones caminan por todos lados, menos por las aceras. Pero no sólo eso. Recordemos como se toman las decisiones en este país. En las empresas públicas y privadas (y éstas últimas son muchas más de las que se creen), lo hacemos de dos maneras: O un jefe tiene que tomarlas todas, o se monta un sistema de comités, con un proceso invariable de toma de decisiones como en la Asamblea Nacional o los Consejos Legislativos; es decir, deficiente. Todo comité comienza tarde, perdiendo tiempo en la antesala; todo comité dura el doble del tiempo que debería y, al final, difiere la decisión a una próxima reunión.
Ni hablemos de pagar las compras o cobrar cheques en los bancos, o hacer trámites en las oficinas públicas. Las colas innecesarias, los malos tratos, el tener que volver, porque las computadoras “se cayeron”; todos calvarios dignos de una serie televisiva. ¿Y los trabajos que se contratan desde las reparaciones hasta el mantenimiento ordinario? Nunca comienzan el día prometido, siempre toman el doble de tiempo y es rara la ocasión en que no hay que volver, al día siguiente, con la misma queja.
El defecto a corregir
Vamos a decirlo en forma clara de una buena vez: EN VENEZUELA NO HAY MÍSTICA DE TRABAJO. Eso va más allá del desinterés; es como si nuestra sociedad tratara de funcionar con sistemas diseñados sólo a medias, sin darnos cuenta del enorme costo social en tiempo perdido y desgaste, que eso nos trae. Es importante que entendamos que la competencia con los otros países, no es sólo la de productos individuales; no, allí está compitiendo también la sociedad.
Este es el tipo de defecto que hay que corregir en el hogar, en la escuela, en la mente de cada cual. Esa es una condición colectiva no atribuible al gobierno ni a los partidos, sino a nosotros mismos. De allí que es un compromiso, que debe ser asumido por todos, en especial los jóvenes, pues son ellos (y no es crudeza, sino realidad) lo que están por heredar al país, y con él: Sus problemas, sus responsabilidades, sus privilegios… sus oportunidades para organizar una mejor sociedad democrática.
E-Mail: pareceres@hotmail.com / Twitter: @ilcaudeiron
viernes, 9 de agosto de 2013
#Pareceres / El desafío económico de nuestros jóvenes
Se suele decir que el gobierno que no garantice el buen vivir social y económico de sus gobernados, no es un buen gobierno. Se escucha esto, pues con toda razón existe un parecer generalizado que los malos gobiernos enriquecen al jefe y sus allegados, mientras el pueblo en general empobrece. Ahora bien, si todo lo anterior es muy cierto, no menos lo es que, “bienestar colectivo” no debe partir de dádivas y subsidios alegres. Un país sanamente capitalista o socialista moderno -según sea el caso- basa su capacidad de “beneficiar” a su pueblo, en la fomentación de espacios para la creación de prosperidad económica.
Nuestros primeros conquistadores buscaron la riqueza, como es la regla, en la manera más fácil: el pillaje del oro en los indios, la pesca de las perlas y hasta la venta de los aborígenes como esclavos. Desde allí hasta nuestros días, todos los líderes han buscado lo mismo: encontrar riquezas. Todo lo cual explica el porqué no somos un mejor país en lo económico. Durante siglos no hemos avanzado casi nada en la búsqueda de la verdadera esencia de “progresar”. Hemos equivocado unas veces, postergado en otras, las decisiones, acciones y sobre todo no hemos aceptado las realidades de cómo avanzar económicamente como país.
Los jóvenes (cabe repetirlo una vez más y todas las que hagan falta), tienen una responsabilidad definitoria en los cambios necesitados para mejorar nuestra democracia. Su misión importantísima es la de completar el engranaje armonioso de las fuerzas productivas del país. De lo que se trata es que nuestros jóvenes (Y aquí reconozco mi responsabilidad contemporánea) asuman una “conciencia comercial e industrial”. Que se aventuren en nuevas posibilidades económicas, más creativas e innovadoras, más a tono con los exigentes días de hoy. Debo advertir que lo siguiente es mi opinión personal, que no soy economista ni empresario; por tanto quizás lo que sostengo es un poco desajustado a lo que considerarían los especialistas en la materia como lo ideal para ser aplicado. Sin embargo, es producto de mi reflexión de años, y cuando escribo este artículo es para decir lo que considero conveniente para mi país, sin ánimos de lesionar o contradecir otros criterios, pero tampoco puedo ocultar mis pareceres y opiniones.
Los jóvenes venezolanos en general, carecen de “conciencia industrial y comercial”. No hablo de vender CD, franelas o alquilar teléfonos, esos son sólo, a mi parecer, maneras de sobrevivir en estos tiempos de crisis. Pero ejercer compromisos de orden económico y productivo, es muy distante a ejecutar esas tareas. Caso contrario con la mayoría de los inmigrantes o hijos de ellos, que sí la tienen; de allí que capten la oportunidad de cada momento propicio para hacer un negocio: ahorran, buscan socios, hacen uso, si pueden, de los estímulos oficiales y, se lanzan a la creación de la industria liviana, pequeña inicialmente, pero productiva, camino natural de toda industrialización no dirigida.
Esta toma de conciencia “comercial e industrial” de los jóvenes, es una labor que debe adelantarse de manera conjunta entre gobierno y ciudadanía en general. El gobierno derivando las trabas y procesos burocráticos que desestimulan las inversiones y esfuerzos creativos de los nuevos actores. Se deben de eliminar los 20 ó 30 pasos administrativos y jurídicos que tiene que dar un emprendedor a lo largo de meses para conseguir la personería legal para el registro de su pequeña empresa. Así mismo, deberá delastrarse de sus torpezas y falta de voluntad política para propagar los incentivos necesarios que atraigan nuevos inversionistas. Por otro lado, deberán prestar apoyo crediticio y asesoría tecnológica que son muy valiosos. Y a su vez, los microempresarios tendrán que potenciar sus ideas y solidificarlas en creativos y productivos negocios, desarrollar sus operaciones legalmente, con un sano y solidario margen de ganancia, de manera responsable ante la nación y ellos mismos, e inclusive ampliando sus ramos comerciales.
Liberar la creatividad productiva de los jóvenes de Venezuela es un imperativo de acción.
@ilcaudeiron / pareceres@hotmail.com
miércoles, 31 de julio de 2013
#Pareceres / Sobre Consejos y Vanidades
Envuelto en semana
agitada con el tema de los Concejales y lo que sucede en la AN, y otros temas de
país que desaniman a la mayoría del país; decido traer un escrito refrescante para
alejarnos un poco de la diatriba política: “Sobre Consejos y Vanidades”.
Consejos para Esposos
Leyendo una revista estadounidense me encontré diez consejos “para mantener una esposa enamorada”. Son lo especial de un aviso bastante ingenioso, y a la vez una muestra de esa sabiduría popular en píldoras, tan en boga en nuestra época. Pensé que a ustedes les divertiría enterarse de cómo los hombres (porque este es un aviso escrito: “por y para hombres”) conciben la psicología femenina. Helos aquí.
Consejos para Esposos
Leyendo una revista estadounidense me encontré diez consejos “para mantener una esposa enamorada”. Son lo especial de un aviso bastante ingenioso, y a la vez una muestra de esa sabiduría popular en píldoras, tan en boga en nuestra época. Pensé que a ustedes les divertiría enterarse de cómo los hombres (porque este es un aviso escrito: “por y para hombres”) conciben la psicología femenina. Helos aquí.
1) Cada mes, en el aniversario de su matrimonio, tráigale
una rosa (una docena cuando cumpla años);
2) Póngase celoso del
plomero, del repartidor del abasto, del hombre que viene a medir la luz. En
fin, de todo hombre que se acerque a sus esposa;
3) Levántela de vez en cuando en peso, como si fuera el día
de bodas y están ustedes por primera vez cruzando el umbral del hogar;
4) Dígale que ella no necesita maquillaje;
5) De vez en cuando, póngase romántico, tanto de día como de
noche;
6) Dígale con frecuencia que la ama, pero sobre todo en
circunstancias extrañas, como cuando ella le está cambiando los pañales al
bebé;
7) No la llame por su nombre ¡Petra! ¡Ana! sino “mi amor” o
“cuchi-cuchi” o cualquiera de esos apodos cariñosos que los hombres saben
inventar en un dos por tres;
8) Cuando alguien observe: “¡Qué lindos niños!”, en el acto
responsa: “Naturalmente, se parecen a su madre”;
9) Cuando su suegra venga de visita (si vive con usted
olvídese de todos estos consejos) abrácela y dígale: “Mientras más la conozco a
usted, más me doy cuenta por qué su hija es tan extraordinaria”;
Y 10) Regálele (aquí
el producto patrocinante del aviso) para que ella termine de convencerse que
usted la ama más que nada o nadie en el mundo.
Esas son, pues, “las llaves para mantener una mujer enamorada”, recopiladas, con su poquito de ironía, por el ingenio del departamento de creación de una agencia de publicidad. Pero, a todas estas, ¿No creen ustedes que sería muy grato para la mayoría de las esposas si sus maridos siguieran por lo menos cinco de esos diez consejos? Estoy seguro que sí.
La Vanidad Positiva
Se dice que todos tenemos, por pequeña que sea, una dosis de vanidad, tanto los hombres como las mujeres. También se habla de que los santos han vencido su vanidad (aunque tal vez lo que han hecho es colocarla en el mejor sitio de todos), pero como ni ustedes, amigos lectores, ni yo somos santos, ni conozco a nadie que estando vivo lo sea, lo que podemos es tratar de ser “vanidosos positivos”. En el sector de la féminas, una vanidosa positiva es una mujer que sabe ser elegante por contraste a la extravagancia de las demás, que se peina con sencillez al lado de aquellas señoras (y señoritas) que abusan del moño y truculencias en sus cabellos; que deja en su gaveta alguna de sus prendas, aunque sean todas muy lindas; que prefiere un anillo de bella fantasía a un brillante minúsculo; que no va el mercado con rollos en la cabeza “para estar elegante en la noche”; que cuida la ropa “que no se ve” tanto como la que sí se ve.
En el otro bando, el de los varones, un vanidoso positivo es un hombre que prefiere comprar cosas bellas para su casa, que cambiar de automóvil todos los años; que satisface su vanidad más con la elegancia de su esposa que con la suya propia; que discute con pasión en tertulias grupales, sólo aquellas cosas que de verdad valgan la pena, y no todas para llamar la atención, que se viste decentemente y con conformidad sin importar la marca de la vestimenta; que asiste a las fiestas por gustosidad y no por estar dentro de un determinado grupo social.
Sea pues, todo lo vanidoso o vanidosa que quiera, pero ponga su vanidad donde es debido y nadie se lo reprochará. Al contrario, pensarán que usted es un ser maravilloso… y tendrán razón.
Esas son, pues, “las llaves para mantener una mujer enamorada”, recopiladas, con su poquito de ironía, por el ingenio del departamento de creación de una agencia de publicidad. Pero, a todas estas, ¿No creen ustedes que sería muy grato para la mayoría de las esposas si sus maridos siguieran por lo menos cinco de esos diez consejos? Estoy seguro que sí.
La Vanidad Positiva
Se dice que todos tenemos, por pequeña que sea, una dosis de vanidad, tanto los hombres como las mujeres. También se habla de que los santos han vencido su vanidad (aunque tal vez lo que han hecho es colocarla en el mejor sitio de todos), pero como ni ustedes, amigos lectores, ni yo somos santos, ni conozco a nadie que estando vivo lo sea, lo que podemos es tratar de ser “vanidosos positivos”. En el sector de la féminas, una vanidosa positiva es una mujer que sabe ser elegante por contraste a la extravagancia de las demás, que se peina con sencillez al lado de aquellas señoras (y señoritas) que abusan del moño y truculencias en sus cabellos; que deja en su gaveta alguna de sus prendas, aunque sean todas muy lindas; que prefiere un anillo de bella fantasía a un brillante minúsculo; que no va el mercado con rollos en la cabeza “para estar elegante en la noche”; que cuida la ropa “que no se ve” tanto como la que sí se ve.
En el otro bando, el de los varones, un vanidoso positivo es un hombre que prefiere comprar cosas bellas para su casa, que cambiar de automóvil todos los años; que satisface su vanidad más con la elegancia de su esposa que con la suya propia; que discute con pasión en tertulias grupales, sólo aquellas cosas que de verdad valgan la pena, y no todas para llamar la atención, que se viste decentemente y con conformidad sin importar la marca de la vestimenta; que asiste a las fiestas por gustosidad y no por estar dentro de un determinado grupo social.
Sea pues, todo lo vanidoso o vanidosa que quiera, pero ponga su vanidad donde es debido y nadie se lo reprochará. Al contrario, pensarán que usted es un ser maravilloso… y tendrán razón.
@ilcaudeiron / pareceres@hotmail.com
lunes, 22 de julio de 2013
#Pareceres / Buscando a Venezuela
Te estoy Buscando Venezuela, y temo no encontrarte, tus huellas se han perdido entre la oscuridad, te estoy llamando Venezuela pero no me respondes; la han desaparecido lo que temen la verdad. Te busco y no te encuentro, tu torturado cuerpo no sabe dónde estás. Si el sueño de uno es el sueño de todos, romper la cadena y echarnos a andar; tengamos confianza, pa´lante mi raza, a salvar el tiempo por lo que vendrá. Te han secuestrado Venezuela y amordaza´o tu boca, y a nosotros nos toca, hoy, ponerte en libertad. Te estoy buscando Venezuela, nuestro futuro espera, y antes que se nos muera, te vamos a encontrar. Te estoy buscando Venezuela… te estoy llamando Venezuela…”
Las anteriores, son líneas tomadas de la canción “Buscando América” del excepcional cantautor panameño Rubén Blades. Atreviéndome sin el permiso de Rubén, denoté el ajuste perfecto que, sin perder el sentido de las frases, permitía cambiar el vocablo América por Venezuela; pues precisamente, de eso se trata el artículo de hoy: “Buscando a Venezuela”.
La Venezuela que necesitamos
El tratar de estructurar la Venezuela que necesitamos pareciera corresponder a politólogos, economistas, sociólogos y, en general, a técnicos y científicos de la más variada índole. Sin embargo, esa maña mía de “hipotecarme en las letras” para expresar pareceres y opiniones, me hacen escribir sobre esa Venezuela que necesitamos. Una Venezuela distinta, muy diferente a la actual, pero posible de alcanzar. La Venezuela que necesitamos es una Venezuela con perspectivas, donde se vislumbren rumbos ciertos para su desarrollo; una Venezuela libre y soberana a plenitud, que rescate su identidad nacional, que tenga confianza en el esfuerzo creador de sus ciudadanos. Una Venezuela positiva, donde sin perder noción de la grave crisis por la que atravesamos, haya fe que la superaremos para elevar al país a los niveles que le corresponde; una Venezuela ordenada donde reine el estado de derecho, donde exista seguridad personal, donde se castigue la corrupción, se combata eficazmente el narcotráfico y se castigue el delito. Una Venezuela justa donde desaparezcan las desigualdades ofensivas y los privilegios grotescos, en la que se distribuyan equitativamente las riquezas y se acabe ciertamente con la miseria; una Venezuela satisfaciente donde el ciudadano reciba una efectiva prestación de los servicios públicos.
En fin, la Venezuela que necesitamos es una Venezuela donde se hagan las cosas como deben ser hechas… Una Venezuela de Primera, que no es otra que la soñaron con anhelos de realidad nuestros libertadores. Una Venezuela que nos haga sentir orgullosos de vivir en ella.
Energía y voluntad creadora
Todas las evidencias que se exponen en el correr de nuestros días, nos conducen a pensar que en Venezuela estamos asistiendo a una crisis global de transformación de las bases de nuestro sistema de sociedad. Eso, es un contexto turbulento, desafiante, pero anima; y es allí donde los venezolanos deben apelar a todas sus energías renovadoras, dinámicas y productivas para hacer de este proceso de refundación sistemática de nuestra sociedad, un proyecto legítimo de reconstrucción democrática. Esta nación, esta tierra, todo este país es el nuestro, el que nos tocó, el que nos dejó el Creador; hay que quererlo, pues no lo podemos cambiar. Debemos atender el porvenir nuestro, que será también el porvenir de otros, el de todos. Debemos elegir el camino del progreso, del estudio, de la productividad, de la competencia con dinamismo, sin impaciencia ni petulancia, mucho menos arbitrariedades. Es tarea de todos: niños, adultos, y sobre todo de los jóvenes, pues de ellos es este país, son nuestra mayoría poblacional.
¡Qué decirles!, sigo siendo optimista. Por encima de opositores y oficialistas habituales, y los pesimistas de oficio, mantengo mi fe en que los venezolanos tendremos la energía y la voluntad creadora necesaria para emprender el exigente y necesario camino hacia el progreso estable, que no supimos hallar por esos intentos improvisados de construir a este país, sobre bases ficticias y equivocadas. El esfuerzo es grande... a Dios gracias, la labor es interesante y bien vale la pena. No nos quedemos cortos: construyamos todos juntos UNA MEJOR VENEZUELA.
jueves, 18 de julio de 2013
#ARecordarSiempre / Ultimas palabras de Soraya...
Soraya: cantante Colombo-Estadounidense Nacida en Nueva York
de padres Colombianos, murió el 10 de Mayo de 2006. La autora de 'Casi' y 'De
repente', entre otros éxitos, falleció en un hospital de Miami a los 37 años
tras luchar infructuosamente contra la enfermedad que le fue diagnosticada en
el 2001.
Mensaje de Soraya a sus seguidores...
Mi jornada hoy día no es fácil, pero quiero que sepan que su apoyo incondicional ha estado siempre en mi corazón. No tengo duda que cada experiencia vivida, por simple o complicada que sea, ha contribuido a la sólida base de mi existencia y ha hecho que cada momento de mi vida sea especialmente importante. Como dije antes, he cumplido mi sueño y el día de hoy no puedo pedir más.
Mi historia física puede llegar a su fin, pero estoy segura que la que existe en el corazón de ustedes seguirá presente por la eternidad. Confío en que mi existencia dejará huella en la vida de ustedes beneficiando en un futuro a muchas mujeres y que la luz de mi vida iluminará la de muchas familias más. No hay dolor en vano porque la esencia de la vida consiste en trascender en los demás y en regalar el valor de mi experiencia y de mi lucha para hacer de sus días un mejor existir.
Hoy no pierdo esta batalla porque sé que lo que he luchado no es en vano, si no que ayudará a vencer una batalla mayor, la de la detección temprana y prevención de este terrible mal. Ahora les toca a ustedes seguir con nuestra misión. Deseo de corazón contagiarles mi amor a la vida y que seas tú un canal que lleve a mucha gente este mensaje que puede salvarles la vida.
Con amor
Soraya
Mensaje de Soraya a sus seguidores...
Mi jornada hoy día no es fácil, pero quiero que sepan que su apoyo incondicional ha estado siempre en mi corazón. No tengo duda que cada experiencia vivida, por simple o complicada que sea, ha contribuido a la sólida base de mi existencia y ha hecho que cada momento de mi vida sea especialmente importante. Como dije antes, he cumplido mi sueño y el día de hoy no puedo pedir más.
Mi historia física puede llegar a su fin, pero estoy segura que la que existe en el corazón de ustedes seguirá presente por la eternidad. Confío en que mi existencia dejará huella en la vida de ustedes beneficiando en un futuro a muchas mujeres y que la luz de mi vida iluminará la de muchas familias más. No hay dolor en vano porque la esencia de la vida consiste en trascender en los demás y en regalar el valor de mi experiencia y de mi lucha para hacer de sus días un mejor existir.
Hoy no pierdo esta batalla porque sé que lo que he luchado no es en vano, si no que ayudará a vencer una batalla mayor, la de la detección temprana y prevención de este terrible mal. Ahora les toca a ustedes seguir con nuestra misión. Deseo de corazón contagiarles mi amor a la vida y que seas tú un canal que lleve a mucha gente este mensaje que puede salvarles la vida.
Con amor
Soraya
martes, 16 de julio de 2013
#Pareceres / ¡Qué Viva la diferencia!
Cada quien es libre de discutir el trillado argumento
feminista de que las mujeres pueden hacer cualquier cosa que los hombres hagan.
Pero la ciencia, menos dada al fanatismo, asegura por su parte que las damas
tienen ciertas ventajas biológicas y cerebrales; eso les permite hacer algunas
cosas mejor que un hombre, y otras (para consuelo de machistas) peor. A todas
estas, es inocultable que entre hombres y mujeres hay diferencias obvias: la
altura (generalmente), la proporción entre músculos y grasa, y la distribución
del cabello, por ejemplo. Sin embargo, existen también distinciones que son
mucho menos evidentes: diferencias en el sistema linfático y aparato
circulatorio, al igual que en la estructura del esqueleto, entre otras. Pero no
son precisamente estas diferencias la que me llaman la atención.
Específicamente me motivan para escribir este artículo, algunas divergencias
actitudinales entre el hombre y la mujer en el día a día de su vida corriente.
Pienso que resultará interesante para todos los lectores, discurrir nuestros
pensamientos en este pequeño ejercicio intelectual que hoy comparto con
ustedes.
La vejez y la infidelidad
Comencemos con el tema de la vejez. Ambos, tanto el hombre
como la mujer envejecen. La mujer, estadísticamente tiene una tasa de
mortalidad mayor que la del hombre. Y allí, en esa etapa en que las facultades
del cuerpo y la mente sufren un decrecimiento, se denota la distancia existente
entre ellos, en la manera de tomar y manejar las cosas de la vida. Las mujeres,
suelen tomar menos bien el fin de la juventud. Tal vez por seguir apegados con
mucho afecto a cuestiones importantes, ciertamente, pero que son transitorias y
exteriores, como la compañía de los hijos. El hombre en cambio, no afinca tanto
su vida en los demás, depende más de sí mismo. Es como si los caballeros
tuvieran un poco más de conciencia que todo en la vida es un ciclo, y que los
hijos, uno los concibe, los cría y los ayuda a crecer en sanidad, pero al pasar
el tiempo, los muchachos son dueños de sus vidas, y labran su propio destino.
Pienso que en eso las mujeres se han quedado un poco más atrás, pues son más
dependientes a los efectos de tipo cíclico.
Actitud distinta también asumen los hombres y las mujeres en
el caso de las infidelidades. Las mujeres, sin permiso social para la perfidia
amorosa (y allí la razón de lo siguiente) consuman el delito con mucha
discreción. Sin analizar las causas para la materialización de la traición
amorosa, es innegable que las mujeres son tan infieles como los hombres. Esto,
sin estar comprobado estadísticamente, lo saben y dicen muchos sicólogos y
sexólogos; lo que las diferencian de los caballeros es que éstos últimos, son
por lo general, más sueltos en comentarlo, es decir, son “bocones” cuando de
infidelidad se trata. Así vemos, mujeres que mienten por miedo a la reprimenda
social, y hombres que hablan con soltura ante el apoyo de una sociedad
machista. Esa es la realidad, así de sencillo.
Entre gustos y preferencias
Otro punto que muy bien diferencia las actitudes y forma de
ver y vivir la vida de los hombres y las mujeres, está en la apreciación de sus
gustos y preferencias para la selección de su pareja. El hombre basa sus
exigencias mínimas a la hora de escoger pareja en apetencias físicas, donde el
pompis y el busto, son los objetos visuales y “tocables”, más deseables por los
caballeros. Esto no quiere decir que los sentimientos y la aparte espiritual de
las mujeres no son detallados por los hombres, pero si de prioridades amorosas
hablamos, la mayoría de los hombres le dan mucha significación a estas zonas
físicas. Pareciese que los hombres basan su escogencia en la alta, media y baja
representatividad física que las mujeres pueden darle a sus consortes. Caso
contrario ocurre con las féminas. Éstas, en su mayoría, buscan más un apoyo de
seguridad en su pareja. Para ello, colocan como prioridad la seguridad
económica, social y emocional que pueda proporcionarle el hombre. No es que lo
físico no les importe, a ellas también les gustan ciertas partes de los hombres
en especial (los ojos y el trasero), pero su escogencia va más allá de lo que
se visualiza.
A Dios gracias…
Como se ve, el mundo de una mujer y el de un hombre son
totalmente diferentes. Por tanto, lo natural es la desigualdad; ninguna mujer
se sentiría cómoda en una supuesta igualdad con el hombre y viceversa. Es por
ello que siempre he pensado que la igualdad debe darse en el plano de la
dignidad para distintas funciones. No tiene sentido preguntarse quien es más:
el hombre o la mujer; ambos son seres incompletos que solamente adquieren la
plenitud y la felicidad, al integrarse para combinar sus virtudes y cubrir sus
falencias. Su destino mutuo no es el sometimiento ni la competencia, sino la
complementación. A Dios gracias… ¡Qué viva la diferencia!
Twitter: @ilcaudeiron
jueves, 11 de julio de 2013
#Pareceres / Un adiós al Sistema Patriarcal
Entre las muchas razones que algunas personas suponen causa del fracaso matrimonial, está como factor básico "el abandono del sistema patriarcal" para cambiarlo por un sistema igualitario. Nada más lejano de la verdad que esa tesis, pues si algo contribuye a la estabilidad del matrimonio, a la felicidad y armonía entre casados, es el abandono del sistema patriarcal para convertir el matrimonio en un hermoso compañerismo, donde el hombre se abstiene de continuar como rey de la casa y dueño absoluto de su propio destino y del destino de "su mujer" y "sus hijos".
Estoy completamente seguro que más firmes y felices son los matrimonios en los que mujer y marido reúnen sus esfuerzos, que aquellos en los que la mujer permanece al margen de la vida de su marido, desconociendo en absoluto las actividades de su compañero, y en los que el esposo representa la total seguridad económica del hogar. ¡Qué diferentes los matrimonios en los cuales marido y mujer son compañeros! (en todo el maravilloso significado que la palabra compañero implica) de aquellos donde todavía la mujer permanece en pasivo papel de "ama de casa".
Sistema patriarcal sólo puede significar que a las ocho de la mañana el marido le dice adiós a su esposa y se marcha a la oficina, mientras ella se dedica a los quehaceres domésticos o (si tienes posibilidades monetarias y no se ve obligada a hacerlos) también se marcha a la calle, al salón de belleza, al gimnasio o las tiendas. Luego vuelven a reunirse en el breve momento del almuerzo (hoy ni si quiera eso, por lo difícil que es regresar al hogar por las colas), para recomenzar en la tarde las mismas divergencias de rutas: ella encerrada en el hogar, durmiendo la siesta, hablando por teléfono o en la calle; él encerrado en la oficina o en el galpón, en "seriesísimas" conferencias, reuniones u otro tipo de tertulia, hasta que por la noche, se encuentran de nuevo en la casa, sin nada común entre los dos, viviendo dos mundos diferentes.
Mujer y marido (en cambio) sienten sus vidas atadas por miles de cosas que a diario los enlazan, tareas comunes, dificultades compartidas. La mujer que trace su vida al lado del compañero es una mujer segura de sí misma. No está atada a su marido porque dependa económicamente de él, sino que está unida a él por todas las razones bellas y poderosas que la vida ofrece. Sistema patriarcal con relación a los hijos es autoridad exclusiva del marido, miedo al padre, que se resume frecuentemente en la frase que oímos tan a menudo: "no hagas eso porque se lo digo a tu papá". Sistema patriarcal es inseguridad de la mujer hasta en las cosas que se suponen de su competencia específica. Sistema patriarcal es: "No puedo comprar esto sin consultárselo a mi marido". Sistema Patriarcal significa indecisión para la mujer en un plano de inferioridad que ninguna mujer de nuestros días puede aceptar. En el hogar patriarcal la mujer no actúa libremente, ni conforme a su modo de pensar y de la medida de sus posibilidades, sino plegada a la voluntad del hombre. A mi entender, esto de ningún modo puede hacer feliz ni al hombre esposo ni a la mujer esposa. De allí que afirmo sin vacilar y de manera puntual que, el fracaso de muchas vidas y matrimonios es el tal "sistema patriarcal".
Sin dudas, muchas mujeres han dado pasos de avance. Muchas trabajan y estudian. Pero, a pesar de esos cambios, la mayoría de las féminas siguen interesándose muy poco por los problemas y cosas "de hombres". De esa forma, ambos grupos, hombres y mujeres se empobrecen en sus vidas, en sus afectos, en sus pensamientos. La mujer no puede ni debe permanecer al margen de las actividades, de las lecturas, de los pensamientos, de los intereses de los hombres. Si se deja aprisionar por lo "quehaceres del hogar" no será más que un sub-ser, una persona de segunda clase en un mundo que exige más seres de primera. No es raro pues, que los hombres, aun mediocres, se aburran de tales mujeres y en busquen en la soledad, en la compañía de los amigos o en otras mujeres, alivio al tedio de sus hogares. En cambio no es común, pero sí muy hermoso, ver a un hombre vivir intensamente y mejor, porque tiene al lado suyo a una verdadera compañera.
En resumidas cuentas, el sistema patriarcal se agotó. Ya no llena ni a la sociedad ni a sus distintos integrantes, y por tanto, se le debe decir un categórico y definitivo adiós.
Twitter: @ilcaudeiron
Mailto: ilcaudeiron@hotmail.com
Mailto: ilcaudeiron@hotmail.com
miércoles, 10 de julio de 2013
#Pareceres Qué se le dice a una mujer desnuda
En los corrientes días pocas veces voy al cine. El tiempo ya no rinde como en mi época de veinteañero. Además, no son muy atractivas las películas que pueden verse en estos días, sobre todo si se excluyen en forma absoluta las de guerras y las de suspenso; ajeno a esas, es muy poco lo rescatable del mundo cinematográfico. Sin embargo, en fines de semanas donde el tiempo se flexibiliza, acostumbro merodear por tiendas de videos. Sí, así como lo leen: tiendas de videos. Si bien nada se compara con el placer de la pantalla grande, las cotufas, la oscuridad, el frío y otras particularidades de un cine, la comodidad del hogar aloja agradables posibilidades para el disfrute de un buen film. Cuando voy a estos almacenes cinematográficos, de primera reviso los estrenos (como no hacerlo, si siempre estas películas están ubicadas en el pasillo principal con luces y avisos de todo tipo). Luego paso a donde verdaderamente me gusta jurungar, voy al pasillo de los llamados “clásicos”, películas que con el transcurrir de los años solidifican la impresión que sobre ella tienen los cinéfilos, lo que las convierten acertadamente como “clásicos” o bien, películas de gran tradición.
El pasado sábado registrando una de las principales tienda de videos en San Diego, me encontré con una película que desde hace años me habían hablado y que nunca había podido encontrar. La localicé en la última repisa del pasillo de los clásicos: “QUE SE LE DICE A UNA MUJER DESNUDA”.
Qué se le dice a una mujer desnuda, es una película muy vieja, data de finales de los sesenta (60). Fue realizada por el productor del célebre programa de esos años en la T.V. Norteamericana “La Cámara Cándida”, cuyo único truco consiste en filmar a la gente sin que lo sepan, en una variedad de situaciones imaginadas para producir reacciones interesantes. Para esos años, con la ola de licencia total para el cine y el teatro, la gente de la Cámara Cándida tuvo la genuina idea de usar todas las posibilidades sexuales en sus máximas expresiones. Lo más genuino fue el expediente sugerido por el título de la película: la aparición repentina, en situaciones rutinarias, de una joven que se comporta con toda naturalidad, aunque está completamente desnuda. Se abre la puerta del ascensor, y la dama sale, tropezando con un señor que esperaba para bajar. Ella se excusa por el encontronazo y pregunta si está en el piso tal o cual, o si ésta es la oficina del señor fulano. Es curioso y divertido ver como una serie de sujetos en este experimento cinematográfico, tratan de comportarse como si nada excepcional estuviera sucediendo.
Mientras tanto, allí estaba yo, nada desprevenido, sino viendo esta película porque la publicidad y la recomendación de amigos cercanos se encargo de decirme que valía la pena ver este film, viendo a una joven que no lleva más que un sombrero o una cartera que usa para cubrirse deliberadamente a medias. Como el episodio no da para más que una cuantas repeticiones, la película pasa luego a explorar una serie de otras situaciones, todas relacionadas con el sexo. Al final nos muestra dos bebés, un varoncito y una niñita, jugando con un balón en un jardín. Ella está desnuda, y él no se fija en ella sino en el balón. A la vez, el narrador nos dirige a un sermón solemne sobre la inocencia de los niños y las represiones malsanas de los adultos.
Aún no estoy seguro qué pensar sobre esta película (ciertamente muy interesante de ver) lo mismo que no estoy seguro qué pensar de muchas cosas que están sucediendo cada día con mayor naturalidad. ¿Hacen bien o daño estas cosas? ¿Son sencillamente inofensivas, no virulentas? Esto es difícil sostenerlo. Todo tiene un efecto, nada es inocuo. Lo que no hace bien, hace daño. Pero también lo contrario es cierto: lo que no hace daño puede hacer bien. También ES POSIBLE QUE CIERTAS COSAS PUEDEN CONVENIR A CIERTAS PERSONAS Y PUEDEN NO CONVENIR A OTRAS. Todo es cuestión de cómo lo asuma y asimile cada cual. En materia sexual, el problema de mucha gente no es la represión en si, sino el escándalo íntimo frente a toda manifestación sexual, que se expresa en culpabilidad. A esa gente podría convenirle ver películas como ésta, donde las cosas del sexo son discutidas con tranquilidad, serenidad y naturalidad.
Definitivamente la respuesta sobre que se le dice a una mujer desnuda cada cual la dá a su manera, algunos soltarían un piropo, otros no dirían nada y solo mirarían. Usted amigo lector, tendría que estar en esa situación para saber qué decir. Ahora bien, el riesgo de todo esto, es que a fuerza de tanta naturalidad y soltura sobre el tema sexual, corramos el peligro de encontrar que es más interesante la pelota entre los niños desnudos, que la misma armonía entre ellos y adultos entre sí.
Mailto: ilcaudeiron@hotmail.com / @ilcaudeiron
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