
Hablar de un partido nos conduce a: ideas, argumentos, debates, alianzas, desacuerdos, consensos y otras tantas palabras presentes también, en una democracia. Pues bien, el drama de nuestra actual y cada vez más agónica democracia, lo está viviendo al unísono el actual sistema de partidos en Venezuela. En días pasados me llegó a mis manos una encuesta de una firma internacional, donde se afirma que el 83% de la población votante del país no cree en los partidos políticos. Ante eso, más de uno se pregunta: ¿Cómo alguien en Venezuela puede querer militar en un partido? La política en verdad apasiona, y a quienes estamos incursos o cerca de ella, poco nos desanima esos números tan adversos. Pienso que la mayoría de militantes, dirigentes y colaboradores de los partidos, nos involucramos con la firme intención de mejorar dichas organizaciones políticas. Quisiéramos que nuestros partidos fuesen los mejores y que la aceptación electoral tuviese números porcentuales muy altos. Lamentablemente hace falta mucho más que sólo buenas intenciones. Si no acompaña a la buena intención una acción eficaz, poco se logra; así de sencillo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario