Una pausa, un respiro… algunos comentarios / Iván López Caudeiron
Es jueves en la noche, pasan de las 11 p.m., el cansancio empieza a pegar, ya son 35 años. Desde temprano en la calle con los pagos de los servicios, un par de reuniones, una vuelta a la tienda; cuánto tráfico y cola. Qué incomodidad es el transitar en la gran Valencia de hoy. Mucho desorden, excesivos carros, muchos infractores vehiculares y peatonales. No es fácil el vivir cotidiano en los días que corren. De regreso a mi reino, mi apto, mi cuarto… A todas estas, el compromiso consecuente con los lectores, me lleva a escribir algunas ideas sobre el acontecer nacional, con el añadido que parten de un ajetreado día jueves. Para ello, nada mejor que: UNA PAUSA, UN RESPIRO... ALGUNOS COMENTARIOS.
MOMENTO ESTELAR PARA LOS POLÍTICOS: Es muy de estos días hablar mal de los políticos, cosa comprensible por la forma tan lamentable como muchas personas han desempeñado en nuestra sociedad el rol de especialistas en el juego de poder por el control del gobierno. Poco puede decirse para defender a esas personas que no lograron avanzar para fortalecer las instituciones del país, luchar contra la corrupción, mejorar el desempeño de los servicios públicos y elevar la calidad de vida de la población. Ya lo habíamos dicho antes, se necesitan nuevos y buenos políticos. Es indudable que los políticos son seres humanos, son personas como cualquiera con algunas virtudes y unos cuantos defectos. Todo ciudadano medio informado es capaz de reconocer, los tiempos complicados que vienen, tanto por la cantidad de factores que entrarán en juego como por las sorpresas que pueden emerger de una movible incertidumbre. Precisamente, en épocas de impredecible destino, la capacidad para intuir cuál es el fondo de las cosas, para cambiar las interpretaciones, para dialogar con enemigos de ayer o para pelearse con los amigos de siempre, si ello es necesario, para lograr consensos y acuerdos, sumar voluntades, para ser honestamente “políticos” sin abandonar los principios, para tener oídos atentos a lo que pasa en sectores diferentes de la sociedad, para reaccionar rápidamente con decisiones que eviten conflictos innecesarios. Esas cualidades no son típicas de intelectuales, tecnócratas o empresarios, son propias de buenos políticos, ni más ni menos. Es el momento estelar para los políticos. Políticos de buen olfato, de esos que actúan “políticamente correctos”.
¡TOMAR LA BANDERA SOCIAL!: Siempre he sostenido que nadie es totalmente malo ni totalmente bueno, y Chávez no es la excepción. Si bien su gestión ha sido ineficiente, corrupta y poco productiva, él como gobernante ha dado sus aportes al país. Pero entrar en un juicio de lo positivo y negativo de este gobierno no es algo que hoy quiera hacer. Por ahora sólo quiero traer a colación, un punto que considero la mayor contribución del gobierno chavista, y que deberá convertirse en el bastión estructural de cualquier oferta política que en Venezuela quiera imponerse con éxito. Hablo de esa intencionalidad sana y genuina que tuvo Chávez al inicio de su gobierno y que lo llevo a tener más de un 85 % de apoyo nacional; voluntad que cada nuevo líder político que surja y quiera estar armonía con sus electores, deberá asumir en una expresión comunitaria, en el que sus representados puedan efectivamente evaluar y controlar a través de una sana relación de complicidad que los comprometa a ambos productivamente en eso de “gobernar y ser gobernado”. Hablo de ¡tomar la bandera social!; me refiero a lograr una verdadera comunicación política-social entre líderes y ciudadanos. Ese fue un ejercicio colectivo que Chávez ciertamente comenzó, pero que apenas tomó las riendas del gobierno central, acabó con este sueño de muchos.
SE RESPIRA, SE SIENTE…: Por encima de la realidad y la crudeza de la polarización nacional que impera, el alto grado de fractura institucional y sobre todo el caos gubernamental en el que nos encontramos, el ser optimista no debe parecernos ajeno; no es cosa de gente con amplia capacidad de confianza y optimismo, por el contrario es algo de sentido común. Se respira, se siente… el olfato y el oído nos lo dice. El cómo se están dando las cosas y hacia donde se encaminan me hacen afirmar decididamente que Chávez no acabará con Venezuela. Ni comenzó y menos terminará con el muchacho de Sabaneta. Todo pasa… y el tiempo va como dice la famosa canción. Las realidades de un mejor país nos esperan a todos.
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