Continuando con este inevitable
juicio a los medios de masas, debo agregar que los medios y la pasión de
informar a toda luz “claro y raspado”, puede propiciar modas destructivas, como
la de las drogas, grandes desajustes morales como la promoción indirecta del
homicidio, deterioros de la sexualidad como pornografía industrial y contagios
enfermizos como el suicidio. La PROYECCIÓN PLANETARIA de la imagen de un
suceso sensacional, basta para que en diversas latitudes y longitudes, se
produzcan hechos similares.
Los jóvenes resultan
particularmente sensibles a esos contagios colectivos. Si bien operan causas
sicosociales de indudable importancia, la moda y el estilo de vida, expresadas
ayer en el axioma: “rebeldía sin causa”, hoy: “vive la vida loca”, que imitan
miles de jóvenes, ha creado un mercado de fáciles y ganancias cuantiosas, las
de publicidad. El Blue Jean, el cuero, los tatuajes, y lo que ha resultado muy
grave: las drogas. Además, quedaron fijados los comportamientos de
imitadores por miles de jóvenes sumisos: el desenfado, lo escandaloso, la burla
de los mayores, hasta alcanzar situaciones extremas como el crimen y actos de
terrorismos.
Y pensar que hubo un tiempo en
que los poblados aislados los unos de los otros, recibían las noticias con
retraso, lo que hacía que perdiera inmediatez informativa. La vida en ese
entonces obedecía a un ritmo orgánicamente logrado mediante el trabajo, la
observación de la naturaleza y la experiencia. Por eso, Jean Servais, en su
libro “Historia de la Utopía”, pudo definir como visión ideal para la
humanidad, el reencuentro de las estructuras rígidas de la ciudad tradicional
en la que el hombre, liberado en su libre albedrío (eso sí), se encierra con
alivio en las redes de las informaciones que le conciernen directamente a él y
su mundo. Pero con los medios de comunicación de masas actuales, no se permite el
menor aislamiento; LO QUE SUCEDE EN UN PUNTO DEL GLOBO REPERCUTE SOBRE LA
TOTALIDAD DEL PLANETA.
La norma de respetar la noticia
en sí misma, conduce a cualquier EXABRUPTO. No se discrimina. Se
amplifica planetariamente lo bueno como lo malo, la estupidez como la
inteligencia, la justicia como el crimen y viceversa. Lo único que guía el
culto de la noticia es lo sensacional. Por eso, finalmente se prefiere lo malo,
la estupidez y el crimen, porque tienen más impacto. Y de ese modo la humanidad
se nutre de acciones que rebajan sus niveles culturales. Desde esta perspectiva
hay que aceptar que la absoluta libertad de información puede resultar, como
sucede en el mundo capitalista y democrático, francamente peligrosa. Porque la
información estimula casi siempre acciones de violencia y corrupción, erigidas
en modelos de una masa y de una juventud que, perdió definitivamente su sanidad
de acción.
Lo que viene sucediendo desde
unos años atrás en América Latina, referente a la expansión cada vez más
penetrante de la subcultura de masa elaborada principalmente en EEUU y en
Europa, no responde a los parámetros de los procesos transculturativos, sino a
una dependencia casi ciega y sumisa, particularmente evidente y fácilmente comprobable
en los sectores juveniles, que ansiosa de novedad, de ruptura con el pasado
casi siempre encarnado en los adultos, pierden su autonomía existencial ante lo
que les ofrecen los medios de masas: moda extravagante, música estruendosa,
programas televisivos de bajo nivel… en fin, pura estupidez. Queda entendido
que esta crisis de identidad procede del rechazo a identificarse con líderes,
ideologías, partidos políticos, gobiernos, instituciones y personas carcomidos
por el afán mercantilista disfrazado de mil modos y siempre triunfante. En ello
LOS
MEDIOS DE MASAS son de sumo grado, culpables de todo el proceso de alineación
como pérdida de autonomía existencial. Los medios con sus interlocutores,
informando muchas veces NO DE LA MANERA MÁS ADECUADA.
Bien vale la pena, que este
juicio se debata a vox populi en todos los medios involucrados, con un real
análisis de los pros y contras de la forma como actualmente se manejan los
medios de comunicación. Es imperativo revisar los efectos de los
medios de masas. Es impostergable. Así lo veo.
Iván López Caudeiron
·
Licenciado en
Administración con especialización en Gerencia Política.
·
Más de 16 años de
experiencia en Administración Pública.
·
Ex concejal de San
Diego (2005 – 2013).
·
Presidente de
Alianza Vecinal San Diego.
·
Twitter /
Instagram: @IvanLopezSD


