La
Rebeldía de los JÓVENES
Los jóvenes siguen dando qué hacer. ¿Más que
antes? Sin dudas que sí. Yerran quienes dicen que el conflicto entre las generaciones
siempre ha sido igual. En cambio aciertan los que afirman que los jóvenes “de
antes” eran “distintos”. Acertarían más, dirían lo enteramente correcto, si
sostuvieran que eran más sumisos, más secretos, más reprimidos en su REBELDÍA.
Las GANAS DE REBELARSE siempre la han tenido
nuestros muchachos. El conflicto siempre ha estado allí, latente.
Parece mentira que tantos años después que FREUD lo descubrió y lo indicó a
través de sus letras y enseñanzas, todavía mucha gente se esté desayunando con
las ganas que tienen los hijos (todos los hijos del mundo, si Sra., asómbrese)
de hacer lo que hizo Edipo (Revise cualquier enciclopedia y usted encontrará
los detalles).
La mayoría de los jóvenes no lo saben de esa
manera tan cruda y científica a la vez. Pero la tendencia, la necesidad de
afirmar su propia personalidad y no en el abstracto ni en el vacío, sino contra
sus padres y, en general, contra toda la vieja generación que ha existido
siempre. Después de todo, los padres terminan por morirse y a los hijos les
toca heredar el mundo. La literatura está llena de ejemplos. Lo que ha variado
es el estilo del conflicto. Una escritura antes con más romanticismo y hoy con
más pragmatismo. Como esa pieza de teatro que es moderna en su mensaje pero
simple y rosada en su fondo. Una historia recurrente del joven quien se gana el
amor de su enamorada, pero no sin antes de haberle aceptado dinero al viejo,
que lo trata de arriba abajo, como si fuera una mezcla de niño y sirviente.
Yo siempre he defendido a los jóvenes (entre
otras cosas los prefiero infinitivamente a los viejos; además están relativamente
“no contaminados”). Pero en el inevitable conflicto de generaciones, así como
como los jóvenes tienen que sacudirse el peso opresivo de sus mayores, externa
e internamente, también los viejos tienen derecho a que sus hijos los traten
como seres humanos. Esto parece no comprenderlo muchos de los muchachos de
ahora. Digo los muchachos, no los niños. Un niño tiene derecho a todo. Es el
animalito más indefenso del mundo. Y no hablo de malacrianzas: al
niño que se malcría no se le da, se le está quitando. Pero cuanto un
muchacho pisa la adolescencia, si sigue recibiendo, tiene también que dar. Su
relación con sus padres deber ser lo más parecida posible a la que le tocará
sostener con otros adultos. Nada es más irritante que un joven que sigue
mantenido (la palabra no es demasiado fuerte) pero que cree tener en su casa
solo derechos. ¿Qué un joven quiere romper con la vieja generación? Excelente. Pero en
ese caso que no reciba dinero, que no vuelva a casa de mamá o papá con sus
problemas, que se gane la vida y con ello el derecho a vivir sin interferencias.
Así de simple.
Los jóvenes tienen todo el derecho a
rebelarse cuanto quieran; más todavía: esa necesidad de rebelión contra la
generación de sus padres existe en todos los jóvenes sin excepción, y los de hoy
sólo se diferencian de los de antes en la medida en que el mundo está
presenciando un quiebra en el concepto de autoridad, antes sagrado; pero
también, para optar a ese derecho, los jóvenes tienen que asumir las
consecuencias de su rebelión, y darse cuenta de que en cuanto llegan a la
adolescencia no pueden ser mantenidos por papá y mamá y a la vez cuestionar los
valores y la organización social a la cual sus padres están integrados. ¿Hay
algo más grotesco que un joven IRREVERENTE, ROCKERO Y DESPREOCUPADO recibiendo
cada mes un cheque de su papa? ¿O que un héroe universitario en su
propio auto deportivo trasladándose desde su mansión en el Este de Caracas lo
deje a dos cuadras de la UCV y se incorpore a la quema de cauchos protestando
por el aumento de las becas estudiantiles? Casos reales que se ven centenares
de oportunidades.
Ser joven es admirable, ciertamente, pero la
responsabilidad de un ser humano comienza, debe comenzar a formarse desde la
cuna. Esto lo saben y lo dicen todos los buenos sicólogos. Con cuánta
mayor razón tenemos que exigirles a los adolescentes de bachillerato y más
todavía a los jóvenes estudiantes universitarios que asuman las responsabilidad
de sus actos en lugar de emprenderlos como si fueran un juego de niños, que
termina a la hora de la cena, cuando luisito o pepito regresan de la calle para
que mamá les dé de comer, los bañe, les ponga la pijama y los acueste dejando
una lamparita prendida en la mesa de la noche para que no se asusten de la oscuridad.
¿Cuántos de los jóvenes, que en los días que
corren en el mundo entero, inclusive Venezuela, están cuestionando la autoridad
de la vieja generación se ganan la vida totalmente por su cuenta? ¿Cuántos han
experimentado la relación con el mundo, la comprensión del mundo que se obtiene
solo cuando se ha ejercido un trabajo remunerado, cuando se ha esperado con
ansiedad el día quince y el día ultimo para poder pagar los “monos” que uno ha
montado; comprar (¡Por fin!) los libros o tonterías que uno ha deseado, decidir
qué tal gusto o tal necesidad tendrá que esperar, porque el dinero no se estira,
y no le vamos a pedir a papá, porque papá no tiene, o mejor todavía, porque de
este lado, del lado joven hay orgullo, hay dignidad que no permiten aliar una
actitud rebelde con una mano extendida.
Si la respuesta fuera: “Hay muchos, son la
mayoría”, entonces habría un motivo de pensar que van a mejorar el mundo, en
lugar de contribuir a hacerlo más caótico todavía. Pero, ¿Es esa la respuesta?
Mucho me temo que no. Así lo veo.
POST SCRIPTUM: Lo peor ya pasó. Un fuerte cuadro viral con
defensas bajas, nos mantuvieron más de 2 semanas con poco trajinar. Pero ya
estamos en 75 % de recuperación. En 3 ó 4 días retomaremos con normalidad
nuestro trabajo social-político y laboral. Seguiremos construyendo con
dedicación y constancia a #SanDiegoLaNuevaCiudad. #ElFuturoEsNuestro.
Iván López
Administrador. Esp/Gerencia Política | Locutor #LVC1040AM y San Diego de Alcalá 96.1FM | Articulista @noticiero52 | Presidente de A.C. Alianza Vecinal San Diego | Twitter/Instagram: @IvanLopezSD – YouTube/Facebook: Iván López SD



