martes, 1 de septiembre de 2015

#Pareceres / Siete reglas para la “Genialidad”




  Genialidad: El grado más alto a que llegan las facultades intelectuales de un hombre. Ese concepto recogido de un prestigioso diccionario, no arroja las posibilidades reales que tiene un ser común (como usted y yo, que lee esta cuartilla) de llegar a ser ciertamente un genio. Confieso que Dificulto que exista formas o normas de que aplicarse, se llegue a la genialidad. Es más, soy fiel creyente que la genialidad como reflejo de poseer un extraordinario poder mental y de inteligencia capaz de lograr cosas parecen imposibles, no existe como tal.  Creo más, que algunas personas (Einstein, Da Vinci, Mozart, Alva Edison y compañía) partiendo de una solida potencia intelectual (entiéndase alto coeficiente intelectual) aunando con el talento innato para la realización de ciertas cosas, logran con creatividad y mucha perseverancia grandes cosas: inventos, creaciones y demás obras que han cambiado el mundo. Sin embargo, basado en un artículo de la revista Utne Reader, que llego a mis manos en recientes días, me permitiré reseñar en breves líneas, como (según lo editores de dicho semanario) pensar como Einsteis en siete (7) lecciones. Allí les van las reglas para alcanzar la genialidad.



  1) Los genios ven los problemas desde todos los ángulos. Para resolver creativamente un problema lo primero que se debe hacer es no tomar en cuenta la visión inicial que llega a la cabeza. Siempre es necesario reconceptualizar el problema. por ejemplo, la teoría de la relatividad de Einstein, no es más que una descripción de la interacción del concepto desde diferentes perspectivas; y los métodos analíticos de Freud, fueron diseñados para encontrar detalles que no encajaban en los paradigmas tradicionales, a fin de llegar a un punto de vista totalmente nuevo, es decir, los genios no solo resuelven problemas: también identifican otros nuevos. 2) Los genios hacen que su pensamiento sea visible. No solo por medio de palabras, sino de grafismo y otras habilidades especiales que permiten presentar la información de forma novedosa. Leonardo da Vinci y galileo Galilei revolucionaron la ciencia por reflejar sus ideas a través de ilustraciones y no por medios convencionales para la época. 3) Los genios producen. Abundan en Venezuela los casos de cineastas genios con una obra de apenas dos peliculas, literatos genios que nada han escritos o arquitectos genios sin diseño conocido. Los genios verdaderos poseen un altísimo nivel de productividad. Tomas Alva Edison ostenta el record de patentes: 1.093 en total. es más, se calcula se producía un invento menor de cada 10 días y uno mayor cada seis meses. La productividad define los genios. 4) Los genios crean combinaciones novedosas, es decir se caracterizan por combinar y recombinar ideas imágenes y pensamientos. Gregorio Medel supo combinar la matemática y la biología para crear una nueva ciencia: la genética. Igual Einstein, que hizo lo propio con los conceptos de masa, energía y velocidad de la luz y pasó a la historia como el genio más grande del siglo XX. 5) Los genios fuerzas relaciones. Esto es la capacidad de conectar sucesos aparentemente inconexos y así ver cosas que otros no han visto. Da Vinci noto la similitud entre el sonido una campaña y las ondas que producen una piedra al caer al agua, para concluir que el sonido viaja en forma de ondas. Sencillos, ¿no? 6) Los genios piensan de forma metafórica. Aristóteles aseguraba que la capacidad de percibir semejanza entre dos áreas separadas de la existencia –es decir, pensar metafóricamente- era un don especial. Así le sucedió a Alexander Graham Bell, quien al comparar el funcionamiento interno del oído con una membrana de acero movible, inventó nada más que el teléfono. Y 7) Los genios se saben preparar para las oportunidades. Por lo general los no genios se rinden después de fracasar en el primer intento. Los genios hacen lo opuesto: ellos se preguntan qué y porqué fallo lo que se intentaba hacer y repiten el ejercicio hasta llegar a algo (que puede ser inesperado y, en el mejor de los casos genial) es el principio del accidente creativo. Esta, la insistencia, es una vía esencial en el proceso de genialidad. Alexander Fleming no bajo los brazos en el mismo momento que otros científicos si lo hicieron durante el estudio de la batería; así logro llegar hasta penicilina. De modo que si usted encuentra algo interesante, inténtelo llevar hasta sus últimos y más sorprendentes consecuencias. Tal vez sea un genio, y aun no se ha dado cuenta.

       

PS: Y recuerde: “no hay nada que se parezca más a un loco que un genio… y viceversa (kico).


@ilcaudeiron / ilcaudeiron@hotmail.com 


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