Una de las cosas que más extraño de mi época veinteañera, es la amplitud
de temas que en esos entonces, cuando iniciaba mi vida como columnista de
prensa, tocaba frecuentemente. Recuerdo con agrado el elocuente artículo: ¡Viva
la diferencia!, que versaba sobre las divergencias entre el hombre y la mujer;
qué tiempos!!!. De todo he escrito en mi vida, pero ahora dada mis
responsabilidades políticas y públicas, pocas veces escapo del tema político.
Sin embargo, nuevamente decido escribir distinto. Dos planteamientos vienen a
mi mente: una confesión sobre lo que creo en la vida y un parecer sobre el
periodismo de hoy. Así es, hoy estoy de nuevo: MI
ESCRITURA BOHEMIA.
Mi credo
Creo en la honestidad como la perfecta comunicación con la
energía creadora; creo en la lucha, en la fuerza de toda justicia; creo en las
parejas que construyen y el adiós inteligente de toda relación; creo en el
juego constante de la imaginación. Tampoco creo en el feminismo. Para mí las
mujeres son seres humanos muy, pero muy distintos a los hombres, pero que
pueden (y desde luego deben) aspirar a dejar su huella en el mundo.
Creo que en el futuro como el período de tiempo en que
nuestras relaciones deben prosperar, nuestros amigos ser verdaderos y nuestra
felicidad estar asegurada. Creo que con cada despertar se obtiene una ganancia,
una victoria. Creo que los futuros promisorios solo se presentan a quienes se
esfuerzan en lograrlo. Creo que no hay nada que se parezca más a un loco que un
genio… y viceversa. Creo que los pareceres son como los traseros, todo el mundo
tiene uno.
Creo que los grandes amores y logros, implican grandes
riesgos. Creo que es difícil olvidar, disculparse, ahorrar dinero, no ser
egoísta, evitar los errores, pensar primero antes de actuar, mantener una norma
de excelencia, compartir las culpas, seguir consejos… perdonar… pero bien vale
la pena. Creo que la cooperación, el sacrificio, la fidelidad, la lealtad, la
sinceridad y la confianza son las bases para una buena relación de pareja. Creo
que al sexo no hay que tenerle miedo, pues es, algo que acompaña al hombre y la
mujer desde su nacimiento, y que cumple con su destino, sin dejar de ser una
parte integral de todo comportamiento humano.
Creo que cada cual goza de la libertad de escoger su futuro,
que mientras haya vida hay camino por delante, y que la fe debe ser
inquebrantable, nunca conjugada con nuestras carencias. Creo que la ausencia es
un ingrediente que devuelve al amor el gusto que la costumbre le hizo perder.
Creo que el amor es un desafío constante, no es un lugar de reposo, por el
contrario es un moverse, un crecer, un trabajar juntos.
El Periodismo encontrando su camino
Partiendo de la base que el periodismo no es un simple oficio
para “ganarse la vida” sino que conlleva el segundo compromiso, de carácter ético,
de tratar siempre de ser fiel a la realidad que se percibe, se puede entender
por qué esta profesión ha atravesado situaciones tan complejas como
contradictorias: desde éxitos históricos, como la revelación del escándalo de
Watergate, pasando por la infinidad de censuras y represiones dictatoriales,
hasta el desperfilamiento y alto desempleo propio de la época actual, en todo
lo cual ha influido, por supuesto, la definición ya citada. En su ejercicio, el
periodista invade varios escenarios ajenos: el de los políticos y gobernantes,
para criticarles y sugerirles lo que deben hacer; el de los artistas, cuando la
inspiración profesional compite con la artística en los medios de exposición
masiva; el de los jueces, abogados, escritores, ingenieros y cuanta profesión
haya que merezca una observación pública. Pero el escenario que más y mejor
debe invadir es el del público en sociedad. Después de una historia de
censuras, represiones y triunfos parciales, el periodismo parece haber
encontrado un nuevo camino: la asociación directa con la ciudadanía. El
periodismo ha detectado la posibilidad cierta de conseguir nuevos socios. Esto
llamado: Periodismo Participativo o ciudadano, está
dando que hablar y puede ser el destino de una profesión que, quizá como
ninguna otra, necesita de una auténtica democracia para poder vivir. Y eso en
Venezuela peligra. Triste realidad.
Mailto: ilcaudeiron@hotmail.com

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