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domingo, 28 de diciembre de 2025
2.025: Un año lleno de retos y logros
domingo, 21 de diciembre de 2025
La efímera luz de *Margiory Fiaschi*: una reflexión sobre la vida / Iván López Caudeiron
Artículo de opinión *EN EXCLUSIVA para LaPatilla.com e InfoEnlace.net.ve* ✍️🗣️
La efímera luz de *Margiory Fiaschi*: una reflexión sobre la vida / Iván López Caudeiron
La reciente partida física de Margiory Fiaschi, periodista y locutora emblemática de nuestra región carabobeña, nos confronta con una realidad ineludible: la vida es frágil y fugaz. Su partida temprana, tan súbita como inesperada por su juventud, nos obliga a mirar más allá del dolor inmediato y a reflexionar profundamente sobre el valor del tiempo que se nos ha concedido. Margiory, no solo fue una voz reconocida y respetada, sino un ejemplo de pasión y entrega, un recordatorio de que cada día es una oportunidad única que no se debe desperdiciar.
En un mundo donde la rutina y la prisa nos arrastran, la muerte de una persona como Margiory Fiaschi, nos detiene en seco para hacer una pausa necesaria. Es un llamado a entender que la vida no es eterna, que cada instante que vivimos es un regalo que debemos aprovechar con plenitud. La efímera naturaleza de nuestra existencia debería inspirarnos a vivir con mayor intensidad, a valorar lo que realmente importa: las personas, los sueños y los actos que dejan huella.
Disfrutar la vida en buena compañía, rodeados de amor y respeto, es quizás la lección más clara que podemos extraer de esta triste despedida. Margiory Fiaschi supo construir durante su vida un legado de cercanía y afecto, no solo a través de su trabajo en los medios sino también en su trato humano. Este legado nos invita a no postergar los momentos de alegría ni las muestras de cariño, porque nunca sabemos cuándo será la última vez que tendremos oportunidad de compartirlos.
Decir y hacer, no solo pensar o esperar, es una máxima que se vuelve urgente en este contexto. La vida, tan delicada y breve, demanda una actitud activa: expresarnos, manifestar nuestros afectos, cumplir nuestros sueños, y también corregir errores. En la memoria de Margiory Fiaschi, debemos encontrar la motivación para no dejar pendientes emocionales ni proyectos personales que podrían enriquecer nuestra existencia y la de quienes nos rodean.
Hacer el bien sin mirar a quién es un principio que debería guiar nuestra conducta cotidiana. En tiempos donde el egoísmo y la indiferencia parecen dominar, la generosidad desinteresada se convierte en un acto de resistencia y humanidad. Margiory, con su trabajo comprometido y su sensibilidad, nos mostró que ayudar al otro es también una forma de dar sentido a la vida, un acto que trasciende y se convierte en luz para el camino.
Creer en nuestras convicciones y defender lo que consideramos justo, es otra enseñanza que podemos adoptar de su ejemplo. La integridad y la valentía para mantener nuestras ideas y luchar por ellas, aún en medio de adversidades, son valores esenciales que dignifican la existencia.
Atrevernos siempre a luchar por lo que queremos, sin miedo a fracasar, es el mensaje final que la vida de Margiory nos deja. La incertidumbre y la brevedad de nuestra travesía no deben paralizarnos, sino impulsarnos a actuar con coraje y convicción. Porque al final, lo que realmente importa no es la duración de nuestros días, sino la intensidad con que los vivimos y el impacto positivo que logramos sembrar.
Todo esto es un llamado a la reflexión profunda sobre la vida y su naturaleza efímera. Que su recuerdo nos inspire a vivir con pasión, a amar sin reservas, a actuar con bondad y a luchar por nuestros sueños. Solo así honraremos la memoria de nuestra gente querida que acude al llamado de Dios, y encontraremos sentido en este breve pero valioso viaje que es la vida.
@IvanLopezSD
lunes, 15 de diciembre de 2025
El DEBER cumplido / Iván López C.
El Deber Cumplido: La importancia de HACER siempre lo correcto
En nuestra vida cotidiana, enfrentamos constantemente decisiones que ponen a prueba nuestra integridad y valores. Más allá de lo que otros puedan pensar o juzgar, el verdadero valor reside en hacer siempre lo correcto, incluso cuando ello implique ser incomprendido o estar por encima de opiniones que, aunque puedan contener impresiones válidas, no son justas ni correctas. Esta reflexión sobre el deber cumplido nos invita a valorar la importancia de actuar con rectitud, priorizando la ética sobre la aceptación social inmediata.
Es cierto que no siempre es fácil mantenerse firme en la convicción de hacer lo correcto. Habrá momentos de duda, de titubeo, en los que la presión externa o interna nos haga cuestionar nuestras decisiones. Pero es precisamente en esos instantes cuando debemos recordar que la justicia y la verdad no siempre son populares, ni las más convenientes a corto plazo. Sin embargo, a largo plazo, son la base sólida sobre la cual se construye la confianza, el respeto y la paz interior.
Hacer lo correcto no significa buscar la aprobación de todos ni evitar el conflicto a toda costa. Más bien, implica actuar con coherencia y responsabilidad, aun cuando eso signifique ser señalado o malinterpretado. Las impresiones o críticas que provienen de quienes no entienden el contexto completo o que carecen de una perspectiva justa no deben ser motivo para renunciar a nuestros principios. La integridad personal vale más que cualquier reconocimiento superficial.
Además, hay decisiones que inicialmente pueden parecer inoportunas o equivocadas desde una mirada superficial. Sin embargo, si estas decisiones emanan de un accionar correcto y ético, a la larga demostrarán su valor y justicia. La paciencia y la firmeza en los valores permiten que el tiempo revele la verdad y que el deber cumplido se convierta en una fuente de orgullo y satisfacción personal.
Es fundamental entender que el DEBER CUMPLIDO es un compromiso con uno mismo y con la sociedad. Cuando elegimos actuar de manera correcta, influimos positivamente en nuestro entorno y contribuimos a crear un mundo más justo y honesto. En ese sentido, la ética no es una carga, sino una guía que nos orienta hacia decisiones que benefician no solo a nosotros, sino también a los demás.
Por otro lado, hacer lo correcto no siempre es sinónimo de éxito inmediato o reconocimiento público. Muchas veces, la recompensa es intangible y se refleja en la tranquilidad del alma, en la coherencia entre pensamiento, palabra y acción. Esta congruencia es el verdadero triunfo, mucho más valioso que cualquier elogio efímero o aceptación social.
Finalmente, vivir con el deber cumplido es un acto de valentía y compromiso constante. Requiere firmeza para resistir las presiones externas y la tentación de tomar atajos. Pero es esa firmeza la que, al final, define nuestro carácter y legado. Hacer lo correcto es la mejor decisión que podemos tomar en cada momento, porque es la única que garantiza que, al mirar atrás, podamos sentirnos verdaderamente orgullosos de nosotros mismos.
En conclusión, el deber cumplido no es solo un acto puntual, sino un camino de vida. Priorizar siempre lo correcto por encima de las opiniones injustas o erróneas es el mayor acto de integridad que podemos realizar. Aunque haya dudas y momentos difíciles, la convicción de hacer lo correcto es la brújula que nos guía hacia una vida plena, honesta y respetada, tanto por los demás como por uno mismo. Así de simple.
@IvanLopezSD / ivanlopezsd@gmail.com


