jueves, 2 de mayo de 2019

Pareceres / La España que viene, un Análisis Oportuno



Por: Iván López

  Es común el análisis sobre unas elecciones recientes. Sus resultados son el foco principal de la revisión de ese proceso. En el caso de España, presenta detalles muy particulares. Su campaña, sus votos sorpresivos, el ascenso de unos, el retroceso de otros, y sobre todo, la negociación que se plantea, lo sorpresivo de lo que se viene, bien vale la pena un artículo en esta semana, que hemos denominado: La España que viene, un Análisis Oportuno.

Un resultado Primario
  Las elecciones generales del 28-A pasarán a la historia por unos resultados que han dejado el resurgir del PSOE y la derrota del bloque de la derecha. Esta última protagonizada de forma especial por el declive del Partido Popular, y la irrupción, menor de lo esperado, de la ultraderecha en el Congreso de los Diputados. Convocadas diez meses después de la primera moción de censura exitosa de la democracia y tras la imposibilidad de sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, la cita electoral le ha otorgado a este un amplio triunfo electoral.

  El Partido Socialista logra 123 diputados (38 más que en 2016) y el 28,7% de los votos, y lo más importante, ha logrado el triunfo electoral en unas generales once años después. Ahora el PSOE deberá buscar los acuerdos necesarios para lograr la investidura y revalidar el Gobierno. El resultado electoral es un éxito estratégico de Moncloa. Hay que añadir que el PSOE contará con mayoría absoluta en el Senado. El Partido Popular cosecha su peor resultado y confirma así los peores augurios. Pierde más de la mitad de su representación y se queda con 66 escaños (71 menos que hace tres años) y un 16,7% de los votos. El resultado es un fracaso del giro ideológico llevado a cabo por la dirección del PP encabezada por Pablo Casado. Una campaña en la que han manejado unos marcos discursivos que favorecían a Vox en un intento de frenar la sangría de votantes por su flanco derecho, mientras tenía que competir también con Ciudadanos por el centro-derecha. A partir de ahora, la situación para el PP es complicada: una amenaza para la propia supervivencia de los populares, que ven reducida su representación y, por lo tanto, verán reducidos de forma drástica sus recursos económicos. La derecha española camina hacia una profunda reconfiguración donde todo está por escribir. El PP puede perder parte de su poder territorial dentro de un mes en las elecciones municipales y autonómicas, lo que en ellas ocurra será clave en este sentido.

  Ciudadanos protagoniza un ascenso significativo al lograr 57 diputados (25 más que en 2016) y un 15,7% de los sufragios. Ahora bien, el resultado de los de Albert Rivera supone un nuevo baño de realidad, al dejarles lejos del triunfo electoral y por detrás del PP, tras un giro a la derecha que le ha llevado a descuidar el centro político y el relato moderado, con cordón sanitario al PSOE incluido. Hace un año Ciudadanos aspiraba a gobernar España cuando aparecía como primera fuerza política en las encuestas. Lejos de esas expectativas, y sin haber conseguido superar al PP pese a intentar construir una campaña electoral alrededor de la idea de España y cómo hacer frente al independentismo catalán, ha visto también con sorpresa la irrupción de la ultraderecha desde las elecciones andaluzas, lo que le acabó por descolocar en el tablero político. El resultado de Unidas Podemos supone un retroceso en representación, pasando de 67 a 42 escaños y un 14,2%. Sin embargo, la campaña electoral ejecutada con brillantez por Pablo Iglesias le ha permitido amortiguar la caída al mejorar claramente los resultados que le otorgaban las encuestas en las semanas previas a los debates pre-electorales. Conviene no olvidar también todas las fracturas internas que ha sufrido la formación morada en este tiempo. Precisamente, respecto a En Marea y Compromís concurriendo por separado, su resultado ha sido un fracaso electoral. Pese al descenso de Podemos, los de Iglesias aspiran a entrar en el primer Gobierno de coalición de la historia reciente de España y ser así determinantes en la política de nuestro país.

  Completan el arco parlamentario ERC con 15 diputados (2,6%) JxCat se queda en 7 escaños (2%). El PNV mejora su resultado a lograr 6 diputados (1,2%). Completan el Congreso EH Bildu con 4 escaños; Navarra Suma con 2 diputados; Coalición Canaria con un asiento, al igual que Compromís, Partido Regionalista Cántabro y Coalición por Melilla. Estos dos últimos se estrenan en el Congreso.

Lo que viene
  Con estos resultados, la derecha  se queda muy lejos de poder sumar y repetir así el pacto de Andalucía. PP, Ciudadanos y Vox se quedan con 148 diputados, muy lejos de los 176 que marcan la frontera de la mayoría absoluta en el Congreso. El PSOE tendrá muy difícil lograr que Sánchez sea investido en primera vuelta, pero no tendrá dificultades de lograrlo en segunda. Los socialistas con 123 diputados, que pueden sumar a los apoyos de Unidas Podemos, Compromís y PNV, lo que sumaría 175 escaños, a los que tendrían que añadir a Coalición Canaria o al Partido Regionalista Cántabro para superar la barrera de la mayoría absoluta. Si el PSOE no logra sumar ese gran bloque en primera vuelta de la sesión de investidura, le valdría con que ERC se abstuviera en una segunda votación, sino facilita la investidura en la primera.

  Visto así, uno recuerda a mediados de mayo de 2011, donde miles de españoles salieron a la calle clamando contra la corrupción y contra un sistema bipartidista, dominado por conservadores y socialdemócratas, que parecía monolítico. Fue el movimiento 15M, que prendió también en otras partes del mundo. En aquel momento, el duopolio político en España comenzó a resquebrajarse y probablemente nadie de quienes entonces se manifestaban podía anticipar la ruptura que se venía encima. Ocho años después, el panorama no podría haber cambiado más: al menos cuatro partidos se disputan el poder político a escala nacional —ninguno de ellos con una supremacía—, la inestabilidad se ha vuelto la norma y el debate público se ha empobrecido por la polarización y la lógica de vivir en una campaña electoral constante. De unos años a esta parte, la agenda política española se ha convertido en una selección bastante limitada y predecible de temas. La corrupción —en sus múltiples formas y protagonistas—, la crisis independentista en Cataluña y el auge de nuevas formaciones políticas han conformado buena parte de los discursos y las tertulias una y otra vez. Esto apenas comienza para la “España Política” del futuro. Así lo veo.

@IvanLopezSD

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