El mundo urbano es fascinante. El
estudio de las ciudades y sus componentes internos, dinámica y sobre todo su
día a día, es vital para el desarrollo del buen vivir de nuestros ciudadanos.
Las vecindades en su amplio espectro de su esencia como espacios públicos donde
vive la gente, es una historia eterna de reseñas y críticas sobre su correcto y
productivo modo de vivir. En lo particular, hay un tópico que bien vale la pena
detallar. Es el uso de una infraestructura que pocas veces se analiza en su
real uso. Hoy quiero hablarles SOBRE ACERAS Y CALLES.
Socialización en la Calle
Las Aceras y las Calles, son un punto de
socialización y asimilación de roles y normas de los habitantes de una
población. Hay sin embargo factores que obstaculizan las reuniones públicas en
las aceras de los habitantes de cualquier sector. Estas reuniones suelen
caracterizarse por su espontaneidad, pero también pueden verse como subversivas
o “amenazantes” del orden y estabilidad ciudadana, especialmente cuando la
población tiene “los nervios alterados”. Entonces no es raro que las fuerzas
civiles o militares, dispersen grupos hasta de inofensiva muchachada. Otras
causas que impiden este contacto, son la delincuencia o malandrismo que trae
como consecuencia que la gente se sienta insegura fuera de su casa, y en
consecuencia vive desmovilizada. Hay que agregar además, que el abandono y
suciedad que impera en nuestras calles, impide cualquier reunión en ellas.
Asimismo, los investigadores de la
conducta humana han encontrado relación entre la estrechez de las calles y
aceras, y el carácter huraño y hostil de sus habitantes. El “stress” debido al
exceso de trabajo y agite que vive la población, especialmente en las grandes
ciudades, donde las aceras se utilizan sólo para transitar rápidamente, y peor
aún, tomadas como sitio de trabajo, hace que aparezcan o aumenten las neurosis
de las gentes. En efecto, se encuentran en las grandes urbes un abuso constante
del espacio peatonal: ventas ambulantes, kioscos instalados en las propias
aceras, basuras amontonadas, gente tirada, dementes y mendigos deambulando, en
fin, pudiera pensarse en una escena sub-realista.
Una NUEVA agenda Urbana
La
reunión en las aceras y calles -de tradición española- se degrada en
consecuencia en estas grandes poblaciones, encontrándose aún en los pueblos
pequeños y caseríos. Las aceras y calles, sin embargo, son atrayentes. En ella
se encuentran en forma global, confuso y público un sinnúmero de “personajes”
que van desde los niños, los adolescentes y hasta ancianos. Particularmente en
los niños hay una serie de actividades y necesidades que son satisfechas en
estos lugares. Encuentran sitio para aprender y jugar, todo tipo de deportes y
destrezas físicas; encuentran lugar para aplicar y aprender como base exterior y
no especializada. Esta base los ayuda a formar nociones acerca del mundo.
En
esta vía pública informal, hay un gran intercambio de información tanto
horizontal como vertical. Por otro parte, cada individuo toma para sí una
porción de responsabilidad pública, aún sin tener vínculos, lazos de parentesco
ni amistad íntima, tanto en la relación con personas como el medio. En las
calles y las aceras, las personas indirectamente obtienen una lección, aprenden
solas y asimilan normas de conductas; por lo demás aprenden a defenderse y
divertirse. El contacto sano y cotidiano que se tenga con estos ambientes
traerá equilibrio, confianza y sentido de pertinencia en los usuarios.
Por
eso con sobradas razones se dice que las calles son de la gente, entendiéndose
que la calle que no esté movilizada es una expresión precisa de una ciudad muerta.
Así de simple.
Pensar
y gestionar una ciudad desde las calles y aceras, es un foco interesante de
acción. Para ello, se necesita identificar y reforzar ideas precisas sobre el
desarrollo humano con calles y aceras muy movilizadas. Una nueva agenda urbana
parece inevitable en la Venezuela del futuro. Que así sea!!! #ElFuturoEsNuestro
Iván López. Twitter / Instagram: @IvanLopezSD
